03 enero, 2010

Río de Janeiro

Leo algo acerca de unas inundaciones en Río de Janeiro. Han desaparecido personas de los hoteles de lujo, faltan hijos en las favelas. La democracia llega al fin al lugar en el que, de existir, dicen que vive Dios. Se desliza el barro Pan de Azúcar abajo, como caramelo sobre un flan de cima redondeada. Con la figurita del Cristo Redentor encima, el Corcovado parece una extraña tarta de bodas de barro y verde.

Recuerdo la vez que me contaste lo del apagón. Esa vez que la luz se fue mientras estabas en Ipanema, aunque creo que me dijiste Ipanema porque creías que no conocería Leblon, que era tu posición real. Claro que conozco Leblon. Pero lo dejaste en Ipanema para que fuera más chocante, más terrible aquello de que habías visto cómo media ciudad se deslizaba desde las sombras para robar a la otra mitad.

Decías robar por no decir algo peor. Se te transparentaba la intención.

Me hacía gracia cómo lo contabas. No sé si querías quitarme la idea de ir, dirigirme hacia otra ciudad con la que no tuviera nada en común, ni siquiera el idioma. Así sería vulnerable y sólo me querrías tú: una cápsula dentro de otra. Acompañada pero terriblemente sola.

No sé por qué te pedí tu opinión. En realidad, no me importaba demasiado. Había llegado el momento en el que todas las conversaciones empezaban contigo pidiendo perdón. Ese en el que yo siempre volvía, pero no del todo. Ese en el que tú llorabas, pero como los cocodrilos.

Hoy escucho en la radio lo de las inundaciones, y me preocupo por otra persona y no por ti. Leo en el periódico algo sobre aquello en lo que estabas trabajando, y no me planteo enviarte ni un mensaje de aviso. Digo con orgullo que hace casi dos meses que no hablamos. De momento no tengo la intención de cambiarlo. No tengo la intención de cambiar.

No te cruces conmigo por la calle, que eres especialista. No voy a dejarte. Estoy en Río de Janeiro. Mi media ciudad de luz ha robado tu media ciudad oscura. O la ha asesinado.

Cuando hablo, no se me transparentan las intenciones.

Se me ven.





(este videoclip de Leo Minax,
Saúde,
no se grabó en Río de Janeiro,
sino en la ciudad de Belo Horizonte)

6 comentarios:

NáN dijo...

No sé de qué hablas, pero hablas de puta madre.

Anónimo dijo...

¡Ipanema! Ya ves tú. Se necesita ser mongo, como dice la Flaca.

Andrín

david dijo...

Kika, has empezado con fuerza el año, sigue así y no dejes que nadie ni nada mitigue tu deslumbrante luz.

Besos y como siempre un saludito desde el sur.

kika... dijo...

NáN... es una historia estrictamente basada en (des)hechos reales... y muchas gracias...

Andrín... pues sí, hay que ser lerdo (a mí me encanta lo de lerdo) para pensar que no sé que Leblon está al oeste de Ipanema... En fin...

David... con la fuerza que puedo y que me dejan los dolores de tripa... me he prometido no descuidar el blog...

besos y magia,
K

Anónimo dijo...

Saludos desde el lugar de los hechos, y no, afortunadamente no estoy demasiado cerca del lugar de las tragedias (fueron varias).

La mayor fue en ilha Grande, una maravillosa isla que visité en noviembre, llena de vegetación. Ya entonces me pareció casi imposible que lo verde no se tragase las casitas y pousadas... pero la naturaleza es siempre más fuerte y el paraíso no puede ser domado sin dejar de ser paraíso -mortal, en este caso-. Las televisiones locales no paran de hablar de lo sucedido, llegando a ser mucho más patéticos y sensacionalistas que las teles españolas, y eso que pensaba que era imposible. Los videoclips de la hija de los dueños de la posada, de origen medio japonés, están en todas las teles...

El otro gran desastre fue en Angra dos Reis -ambos en el estado de Río, no en la ciudad-. Las favelas tampoco aguantan las lluvias torrenciales, juntando a ricos y pobres en la tragedia.

Por lo demás Río es una maravilla, Copacabana, Leme, Leblon, Ipanema, Arpoador... hasta fui a un concierto de Jazz en la favela. Pero eso ya te lo contaré in person.

Besos

Q

kika... dijo...

Dios mío, Q, que estaba esperando este comentario como agua de mayo (y mira que decir agua en estas circunstancias...)!

Hablamos, hablamos, que el lunes vuelvo al curro. Y me cuentas. Y me das una medalla por preocuparme por ti y no por otros. Estoy en plan de buscar medallas por méritos cutres, ya ves. Cutres pero que cuestan un huevo...

beijinhos!
K