04 enero, 2010

Me da igual, pero...

Hay cosas que me dan igual pero me fastidian profundamente. Vamos, que es posible que algo te dé lo mismo y te joda. Por mucho que me obligo a pensar en ello, soy incapaz de encontrar la chorrada que hasta ahora pensaba que era implícita pero que seguro que mi madre me diría que es de todo punto evidente. Ella afirmaría si te fastidian, entonces no te dan igual. Yo le contestaría que no es que me fastidien, sino que me joden, y que no sé si es lo mismo que fastidiar, si es más o si es menos, pero que sí, que es posible, que pasa, que sí, que sí.

Puedo hacer una lista enorme de cosas así. De chorradas que en el fondo me dan igual, pero que puesta a asignarles una reacción, me joroban. Y no sólo son cosas, sino que también hay personas.

Quizá lo relevante sea la duración del sentimiento. Lo que me da igual pero me jode logra fastidiarme - puede incluso que mucho - aproximadamente dos microsegundos.

¿Es eso demasiado para algo que no me importa?

Puede que sí, pero tampoco lo sé.

Cuando me pongo a pensar en este género de cosas, siempre me acuerdo del Repeinadito, ese al que conocí en Humanidades. Yo siempre decía:
- Es que yo me pregunto muchas cosas.

Y él:
- ¿Y qué te contestas?

Yo, como a veces, pasando de contestar.

2 comentarios:

david dijo...

Gracías a esas preguntas que te haces Kika yo disfruto muchisimo leyendo el blog. Asi que sigue preguntandote cosas.

Besos y un saludo desde el sur

kika... dijo...

Yo sigo, pero promete que no serás como el Repeinadito, es decir, que no me regañarás si no me contesto...

besos
K