27 enero, 2010

(Definitivamente) tengo que adelgazar

Lo de Colesdebruselas es el festival del humor que no tiene fin. Resulta que últimamente he engordado algo, no lo suficiente como para que no me quepa la ropa, pero sí para que me apriete un poco. Yo no me suelo obsesionar con esas cosas, porque igual una está más flaca que menos delgada y siempre que adelgazo me pongo contenta porque así me va a durar más la ropa, pero se me pone cara de penilla, así que no sé si salgo ganando. Además, Lara dice siempre que esos kilitos que las chicas vemos como puff a los chicos les parecen más bien mmm. Y Lara tiene una sabiduría atávica que más vale respetar.

El aeropuerto de Colesdebruselas es un lugar espantoso lleno de pasillos-tubo sin demasiada luz ni ventanas (ya hablaré algún día de lo oscura que es Europa, joder, que va uno por Viena o por Colesdebruselas y parece que no han inventado aún el alumbrado público) y al final llegas a un control de seguridad en el que te puedes tirar hasta tres cuartos de hora. Hay unos cartelitos avisadores y todo. Recuerdo una vez en la que estábamos en la cola El Mejor Alcalde y yo, que habíamos ido todo el camino corriendo para que nos diera tiempo a merendar algo antes de subirnos en el avión, y allí nos atascamos más de treinta minutos. Una vez ante el arco, nos hicieron quitarnos los zapatos, la chaqueta del traje y nos comprobaron el equipaje de mano. Un poco más y nos ponen en pelotas.

Pero el colmo fue lo de esta última vez. Pasé de quitarme el cinturón y el colgante del llamador de ángeles, que quedaban ocultos bajo el blusón que llevaba puesto. Total, si me van a meter un magreo del quince... El caso es que cuando iba a pasar bajo el arco detector de metales, la guardia de seguridad comenzó a hacer aspavientos en mi dirección. Me hizo ponerme a un lado mientras todo el mundo me miraba como si fuera de Al-Qaeda, hasta que me dijo en inglés:
- ¡No pase por el arco estando embarazada!

No deshice el entuerto, porque para qué. Me cacheó (un poco más y echo al mundo al presunto bebé de la impresión), me pasó la espada láser (je je je) esa que tienen para detectar metales y me dejó pasar, no sin antes repetirme que en mi estado no tenía por qué pasar por el arco.

Definitivamente, tengo que adelgazar. O cambiar de modelito aeroportuario. O mejor finjo que estoy embarazada y la lío en el control de seguridad...

5 comentarios:

LUISA M. dijo...

Hola, Kika. Me ha divertido esta anécdota que cuentas del aeropuerto de "Colesdebruselas". Una divertida confusión, ¿no?
Un beso.

Anónimo dijo...

mmm

;)

auuuuuu

Lara dijo...

ves?


mmm

mmm


te dicen

NáN dijo...

Sí, mmm.

La historia es como para que pusieras a parir a la funcionaria.

kika... dijo...

fue muy fuerte...

pero si el mmmm es unánime, me quedo con los kilos...

besos
K