10 enero, 2010

Cosas del amor que no entiendo... por mucho tiempo que pase (VIII): The Final Tangana

Primero, música:



Ahora, la explicación. Yo tengo tendencia a llevarme bastante bien con mi ex. Con los que no han sido unos capullos integrales, claro. Con los otros, si te he visto, no me acuerdo y a correr. Este segundo grupo, esos cuyo nombre paso de recordar, se caracterizan porque un día te citan o te llaman por teléfono cuando ya ha pasado un tiempo de todo y comienzan a ponerte las peras al cuarto.

En lugar de querer echar el último, que sería lo lógico, se dedican al reproche Gran Reserva, de ese que tienen embotellado desde hace un siglo. Te cae la del pulpo, llueve por todas partes. Lo malísima que has sido, incluso lo cruel. De pronto, aunque le hayas ayudado a hacer la mudanza, resulta que nunca has movido un dedo por él.

La estrategia es sencilla: en lugar de olvidarte, viene a jorobarte. Y si puede ser que de regalo te sientas fatal por cosas que ni siquiera has hecho, me imagino que mejor.

Pero claro, en algún momento tus maltrechas neuronas - asustaditas como las tienes de tanto vitriolo - se dan cuenta de que has llegado al borde del acantilado. Es el momento crucial. Es el final. Es The Final Tangana. Comienzan a sonar los acordes del éxito de Europe y sólo quedan dos posibilidades. Nada de llorar. Con lo inflamados que deja los ojos...

La primera opción es pirarte. Salir corriendo a toda velocidad. ¿Querías decir la última palabra? Pues te vas a quedar con ella en la boca. La otra posibilidad es responder, claro. Es lo que me pasó a mí tras los primeros momentos de intenso estupor. Lo único que acertaba a pensar era que ya se había aprovechado demasiado tiempo de mi buena educación.

Sin gritar, tan tranquila, le dije un uno por ciento de lo que pienso de él. Un uno por ciento, que si llego a tirar a matar, lo reduzco a pulpa, y no somos iguales, por mucho que quiera hacer ver lo contrario.

En esos casos es cuando se nota la diferencia de estilos entre él y yo.

Lo bueno que tiene The Final Tangana es que te ayuda a tomar decisiones. A escribir su nombre en una tirita de papel y tirarla a la basura. O a la trituradora de papel. A borrar su teléfono del móvil, marcar sus emails como spam y no mirar atrás. Yo lo complementé con un vete a la mierda que me salió del alma.

Más ancha que larga, aceleré el coche.

A los ex buenos yo les quiero mucho, nos vamos de cañas, nos contamos los problemas, nos damos abrazos. En muchos casos soy amiga de sus novias actuales. Ellos entendieron que cuando he querido a alguien, me pongo en la foto y trato de estar ahí, de protegerlos y de ayudar si puedo.

Es recíproco. El Lobo lo sabe.

Sin embargo, a los ex malos se les olvida. Porque como digo siempre, un ex malo es sólo un ex.

Alguien manifiestamente olvidable.

Como para cambiarte de acera cuando te lo cruzas por la calle.

6 comentarios:

Queens dijo...

No se merecen ni el adios, que se vayan por donde vinieron.

Un beso, te quiero mucho

Q

kika... dijo...

Y yo a ti más...

:)

Si es que un "vete a la mierda" es mucho mejor que un adiós...

bessssos!
K

Mar dijo...

una compañera de trabajo tiene una teoría: existen hombres botafumeiro. Y en ese sentido la mayoría de los ex malos tienen el mismo funcionamiento que el aparatejo en cuestión...

existen tb otras teorías y conceptos, pero los dejaré para otras ocasiones, porque como empiece no paro ^^

saluditos!!!

kika... dijo...

BOTAFUMEIRO??????

Cuenta, cuenta, cuenta, cuenta...

besos
K

Mar dijo...

Pues son básicamente los que van y vienen... ahora van, ahora vuelven,
igualito que el botafumeiro de Santiago ^^
pues estos personajes hacen lo mismo, están en tu mundo y cuando menos te lo esperas se quitan de en medio, pero con misma facilidad vuelven a dejar la mala "semilla". Si fuera por ellos nos tendrían como una peonza dando vueltas siendo ellos la cuerda...

besitos!!!

Blanca dijo...

Espero que este botafumeiro deje de pendulear. Cuando pase el terremoto espero verte y que me cuentes. Ánimo con el rescate.

Besos!

Blanca.