03 diciembre, 2009

Impuesto de circulación


Quiero que el Ayuntamiento de Madrid me devuelva mi impuesto de circulación. Porque lo que es este año, circular, circular, lo que se dice circular… no he circulado. Me podríais decir que en el tiempo del cambio climático no está bien tener coche porque contribuyo a las emisiones de gases de efecto invernadero. Es verdad. Tengo un coche muy pequeño, bajo en emisiones, pago una plaza de garaje en el centro para poder llevármelo a trabajar, apoquino en las zonas verdes y azules, uso los parkings y jamás aparco en doble fila, porque sé lo que ralentiza el tráfico y odio que me lo hagan a mí. Acepto que hay mucho incivismo al volante, lo acepto. Incluso acepto mis ataques de macarrismo cuando me dan. Pero estoy harta.

Mi barrio se ha pasado una década esperando una boca de metro que termine de vertebrarlo con la ciudad. Sí. Soy una de esas personas que viven en una zona en las que el transporte público es paupérrimo. No hay metro cerca, e ir a la Puerta del Sol desde mi casa por el recorrido más corto en transporte público – en autobús, por cierto – lleva más de una hora, mientras que en coche con un tráfico normal el trayecto dura apenas veinte minutos. Eso sin contar los cinco minutos andando que separan mi piso de la parada de bus más cercana.

Por eso – y porque me da la gana, y supongo que también porque puedo pagarlo – tengo coche. Soporto estoicamente las penalizaciones que nos impone Gallardón, y pienso todos los días que si fuera en moto no tendría que pagar ni la ORA ni el parking ni dar vueltas para aparcar.

Las obras de la M-30 fueron un verdadero calvario circulatorio, durante las cuales me entrené pensando por espacio de horas todos los insultos que rimaban con Gallardón. Que nadie crea que esto implica una valoración política, porque no es así. Yo soy muy democrática en esto: pongo a parir a todos los gobiernos por igual, sobre todo a la hora de criticar lo que hacen con el dinero de los impuestos. Aguanté el infierno de las obras de la ronda de circunvalación porque al soterrarla la gente que vivía cerca iba a tener muchos menos ruidos y menos contaminación.

Pero no contento con ese faraónico trabajo, nuestro alcalde decidió levantar Serrano, poner patas arriba Santa María de la Cabeza, cerrar barrios enteros al tráfico, cambiar el sentido de circulación de la Puerta del Sol, cortar la Carrera de San Jerónimo y el Puente de Eduardo Dato y organizar un carajal considerable cerrando a los coches las calles aledañas a la Plaza de Santa Bárbara. La mayor parte de las obras son inservibles y además le cuestan mucho dinero al ayuntamiento más endeudado de España.

No hay quien circule. Pero nadie hace nada contra las dobles filas que causan atascos terroríficos, las furgonetas de reparto que bloquean las calles estrechas, los coches oficiales del Congreso de los Diputados que ahora aparcan en un carril de circulación de la calle Cedaceros porque no pueden transitar por la Carrera. Eso sin contar los camiones que recogen la basura en plena hora punta – por mi barrio pasan a las ocho de la mañana – y los taxistas que paran muchas veces donde les da la gana.

Gallardón prometió que encima de la M-30 habría un jardín precioso, y lo que hay es una especie de paisaje lunar en el que los mendigos han aprovechado trozos de tuberías gigantes para vivir. El mismo alcalde ha anunciado hoy a bombo y platillo el nuevo carril-bus de la prolongación de O’Donnell, que ha tenido patas arriba esa entrada a Madrid durante meses. Lo que no sabe nadie es que el día en el que lo probaron, mi madre y yo vimos cómo no cabía un autobús por ese carril. Hubo que picar y rehacer una acera panzona que no sé quién había puesto ahí. A lo mejor el que lo diseñó no sabe lo que mide un autobús…

Recordemos los impuestos que paga un coche. El de circulación, el de matriculación… además de los parquímetros, el IVA de los parkings, el céntimo sanitario, los impuestos de la gasolina y las multas que te atizan cuando menos te lo esperas.

Creo que los conductores nos merecemos un trato un poco mejor. Entiendo que no es la época de que proliferen los coches, pero tiemblo al pensar cómo financiarían muchas obras y otras chorradas sin nosotros…

(la foto, de Wikimedia Commons)

4 comentarios:

david dijo...

Kika, yo a los políticos y altos cargos les quitaba el coche oficial con chofer durante un tiempo y les obligaría a utilizar el autobús como medio de transporte. ¿Qué te parece durante un añito?. No les iría nada mal.

Un saludo desde el sur y besos.

kika... dijo...

Exacto! Las escoltas y los coches oficiales son precisamente dos de los componentes de la falta de realismo de nuestros dirigentes en materia de transporte...

(me voy al sur)

besos
magia
K

NáN dijo...

Pues yo te daba a ti un coche oficial con chófer como Embajadora de las Tierras Alta en espera de tomar posesión de la embajada de las Tierra Infernales, y le diría al chófer que aparcara en donde más doliera. Y a ver quién era el guapo que te multaba.

Y me pasearías con motorista delante y motorista detrás por donde hubiera más tráfico, a velocidad supermínima, hablando los dos de Szymborska, de Nabokov y de nuestros amigos, ya escritores famosos.

kika... dijo...

Sin desmerecer a nadie, NáN, si existiera el "Paralelismo del año", sería este. Me ha encantado. Cuando sea Embajadora en Misión Especial para la Reforma Integral de las Puertas del Infierno (es lo que quiero que me nombren), volaremos entre las calles a cincuenta por hora, hablando de esos escritores mañana famosísimos y de cómo está el infierno, mire, oiga...

besos a miles!
K