21 diciembre, 2009

Estocolmo

La locura es azul
el frío es azul
si me dejaran
cogería trozos de cielo
para moldear tu piel azul…
Azul, Tahúres Zurdos


Esta mañana alguien me cambió Madrid por Estocolmo. El frío seco por la nieve helada. Salí demasiado pronto de casa: el silencio y el vacío de las calles dibujaban una ciudad irreal con carámbanos en los semáforos.

Sé conducir en la nieve. Si esto que escribo fuera sobre ti, diría que no sé conducir entre la niebla. Pero no hablo de ti, ni siquiera hablo de mí porque él se me refleja siempre en la nieve que dentro de poco será agua sucia. En Estocolmo ocurren cosas imposibles. Allí vi por primera vez el mar congelado. Antes pensaba que era imposible ver placas de hielo en los canales de una ciudad habitada: patinar sobre el mar quedaba para mi colección de ciudades invisibles.

Hoy era allí, Estocolmo se colaba artificialmente por la ventana de mi despacho: gris, azul, afilado. A través del burlete de la ventana, llegaba él, con las galletas para celebrar Santa Lucía, vestido de blanco, conduciendo a toda velocidad para llegar a tiempo al Ayuntamiento. Aquí es donde celebran la fiesta después de los Premios Nobel. Mis mejillas heladas, el convencimiento de que una vez que pasas los cinco bajo cero ya da igual cinco que cincuenta. Le hacía gracia cómo decía las palabras en español, salpicando cualquier diálogo, fogonazos en la oscuridad de la medianoche eterna.

El cuerpo helado, pero tan despierto.

Al final, no pude con el frío. En el fondo, él tampoco. Se subió a un barco para dar la vuelta al mundo. Se llama Esoteric. Lo que eres tú. No hemos vuelto a vernos hasta hoy en que he buscado su nombre en internet. Quizá esté más calvo, a lo mejor no se parece a quien era, aunque conserve los ojos de fuego azul. Pero me basta que se me aparezca las mañanas en las que nieva, como si tuviera la obligación de recordarme que él, y no tú, es el que sabe de qué estoy hecha. Y que llevo Estocolmo dentro, y supongo que a él, como una esquirla de hielo caníbal clavada en las sienes.


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