26 noviembre, 2009

Gripe A (poética)

El Paseante es oportuno hasta para coger la gripe A. Él, que se permitió el lujo de llamarme hipocondriaca por mis náuseas, ha sucumbido primero. Me lo dijo por teléfono hace unos quince días, y yo le dije que no le besaba ni a distancia, que a ver si me la iba a pegar. Es que yo soy funcionaria y la gripe no me la pienso pillar hasta que no se me acaben las vacaciones, que ya es bastante tortura tener tiempo libre cuando no lo tiene nadie.

[La verdad es que no quiero contagiarme de la enfermedad ni aunque me den una baja de dos semanas, porque la última vez que tuve la gripe pensé que me moría y paso de volver a estar así.]

Las chicas decían en el Poetry Slam al que asistimos – Nares participaba con dos de sus poemas – que la gripe ya le dura demasiado. A ver si va a ser un cuento chino. Capaz es. Yo me quejaba (iba a escribir que amargamente, pero no, no llegaba a tanto) de que para una vez que me hacía falta, el tío estaba desaparecido. Entiendo lo de la gripe, y entiendo no coger el teléfono – en eso somos iguales – pero me podía haber enviado un mensaje. Esto es lo de siempre, a mí me tocó ayudarle en la mudanza, guardarle las facturas, recogerles a él y a su ordenador nuevo y catorce cosas más. No lo digo en tono de reproche, porque a cambio hemos ido a conciertos, a bares y hasta nos metimos mano en una exposición de Francis Bacon, que eso sí que es una performance y no algunos poemas rollo que tuvimos que sufrir ayer.

Ya se lo comentaba a Julián, el encargado de Libertad 8, mientras montaba el micro para el evento. A mí los recitales de poesía me suelen sumir invariablemente en una crisis – una gripe A cerebral – porque o bien todos los poemas de los demás me parecen horrendos o los míos me parecen espantosos y me deprimo. Tiene algo de odio a los congéneres, supongo, porque mis filias y mis fobias poéticas son aleatorias y virulentas: Benedetti no me gusta, a García Montero sólo logro soportarle si lo canta Quique y Juan Ramón me produce urticaria, por poner tres ejemplos. No es por ser iconoclasta, porque estas cosas no las digo en círculos literarios – que raramente frecuento, por otra parte – no vaya a ser que alguien coja el Cántico de Jorge Guillén y me lo coloque entre los dientes con el fin de que me quede calladita.

Por cierto, en el recital de ayer me di cuenta de que en el Taller había nivel. Nivelazo, diría yo. Pero tampoco lo voy a decir demasiado por ahí, no vaya a ser que el Bremen se convierta en un fenómeno de masas (no os podéis imaginar lo lleno que estaba ayer el Libertad 8, ni Luis Ramiro concita tales multitudes) y pierda el encanto. O lo que sea que tenga.

Tomad mucho zumo de naranja. No sé si protege de la gripe, pero por lo menos está bueno. Como el Paseante.

2 comentarios:

cerillas Garibaldi dijo...

¡Kika en su estado más puro!

Resiste, que la gripe no puede contigo...
Besazo, B

kika... dijo...

En mi estado - un poco cabreado - más puro...

besos y magia,
K