27 octubre, 2009

Todo cabía ahí, entre tus brazos



No hay nada como un abrazo cuando se está de bajón, aunque no tengo demasiado claro cómo funcionan. Creo que en lugar de llevarse la tristeza, lo que quitan es el miedo. El miedo me genera más pesadumbre que nada en el mundo, y tengo muchos más miedos de los que me gusta aparentar, y muchos menos de los que creo haber catalogado con el paso de los años. Las lágrimas, si se busca su origen como quien trata de encontrar un agujero mal zurcido en el fondo de un calcetín, casi siempre ocultan un atávico terror a algo. Casi siempre es el más básico: el qué pasará conmigo después de esto. O el doy asco, que también es bastante popular.

El abrazo se lo lleva o al menos te resguarda de alguna manera. Y si no tienes miedo y simplemente abrazas por placer – soy yo muy complaciente con la cuestión de los abrazos – permiten conocer mucho a la persona que tienes entre los brazos. Echo de menos los abrazos del Chinito. No sé si eran los mejores, pero eran los más grandes: brazos enormes y manos enormes. No soy pequeñita, precisamente, y a veces esos abrazos tenían la virtud de permitirme verme como lo que era o como lo que temía ser. El miedo se aplacaba engullido por la asunción de un temor mayor, todo cabía entre sus brazos. Suena cursi y quizá lo era.

Siempre me dio la sensación de que abrazaba con prevención. Incluso con miedo. Como quien lleva en la mano un huevo crudo: se puede manosear algo, moverlo un poco quizá, pero es material demasiado delicado y por eso lo mejor es llevarlo en la mano, calentarlo algo, dejarlo vibrar. Quizá agitarlo despacio para tratar de descifrar lo que contiene. Nada más.

Echo de menos los abrazos del Chinito y quiero que la hermaníssima vuelva a casa. A veces añoro la vida de opositora. En ocasiones, preferiría ver la vida pasar. Que no me despertara el dolor de estómago. Dormir hasta pronto para volver a echarme en la cama, dejar que me despertaran los rayos de sol. Echo de menos tener más tiempo.

Me han dicho muchas veces que no echo de menos lo realmente importante.

Pero es que todo cabía allí, entre sus brazos.

3 comentarios:

Nares Montero dijo...

Igualito que entre los tuyos.

Próximo episodio de Falconteather mañana... después de eso te cuento.

Besos
N

Queens dijo...

No son los del Chinito pero te envio un abrazo fuerte y grande (cuando quieras te lo doy en persona)

Besos

kika... dijo...

nares... me tienes que contar, y yo a ti, claro...

queens... tus abrazos los prefiero...

besos
K