28 agosto, 2009

700.000 habitantes

... he oído en los que padecen
que la memoria no se pierde
tiene hijos poderosos
y cualquier día vienen a verte...
La memoria, DePedro


Cada vez que conozco a alguien que haya nacido o vivido en la ciudad del Paseante, me entra una paranoia estúpida. No puedo evitar pensar que él y mi interlocutor han coincidido en alguna parte de ese lugar, como si fuera tan sencillo.

Es que no creo en las aglomeraciones de personas, sino en los grupos, en los círculos, y al final nos movemos por los mismos, incluso aunque no queramos. Un día te pones a tirar del hilo y descubres que Yeimi conocía al Paseante, que a la vez él me conocía a mí y que mi querido Yeimi es uno de mis mejores amigos. No tenemos nada que ver los unos con los otros, pero hemos terminado encontrándonos. De ahí la manía persecutoria de seguro que se conocen pero no me dice nada.

Para intentar vencerla, nada mejor que las grandes cifras: el padrón municipal. En la ciudad de Yeimi viven setecientas mil personas, más o menos. No es ningún pueblo. Y con todo y con ello, me sigue invadiendo esa sensación incómoda.

El amor pasado de fecha deja esas cosas raras en el alma.

Mientras, Yeimi dice que cada vez mi antiguo barrio es más su barrio, que cada vez el antiguo piso del Paseante es cada vez más su piso, y se queja - o no sé si se queja - de que nunca volverá de manera permanente a la ciudad de 700.000 habitantes.


6 comentarios:

Nares Montero dijo...

Ves? Si es que estamos sincronizadas de alguna extraña y curiosa manera... ayer mismo hablaba con LK y Q acerca de mi manía persecutoria... y es que cielo... nos metemos en unos jardines... y si no, nos hacemos jardineras!

Muack!

LUISA M. dijo...

Bueno, Kika, a mí no me parece que seas tan rara, pero creo que no deberías darle más vueltas al tema, en una ciudad de 7000.000 habitantes parece poco probable que se conozcan. Así que, ¡a otra cosa mariposa!
Besos.

Jaco dijo...

¡Kika!

Me alegro por tu vuelta. Me enfado por que no te acrediten. Y pienso en el número de habitantes de ciudades ajenas.

Realmente te echaba de menos :-)

Un beso

Aureliana Daza dijo...

A veces me pasa eso. La diferencia contigo es que no me asusto por padecer mania persecutoria. Deseo que los circulos de verdad sean tan cerrados y que existan vinculos entre las personas que conozco nuevas, y las personas que desconozco fingidamente para no sufrir. Gran texto

KI dijo...

El mundo es tan pequeño, que los (re)encuentros llegan sin quererlo (o queriendo) :P

Éxitos

kika... dijo...

Nares... nosotras no nos metemos en jardines... ¡inventamos los jardines! jajajajaajajajajaja...

Luisa... lo que trataba de reflejar es lo irracional que es la manía persecutoria (porque acepto que esta es una variedad atenuada)... me alegra mucho verte por aquí!

Jaco... estoy volviendo. Despacito, porque me agoto. Pero estoy volviendo. Y me alegro de verte por aquí...

Aureliana... e incluso, siguiendo tu razonamiento, que los que le conozcan, no me lo digan. Porque ya da igual.

KI... pues también es verdad. La mejor historia de mi vida tuvo mucho de eso. No me arrepiento.
Éxitos para ti también...

besos a todos (y magia)
K