22 julio, 2009

Woman on the Moon


...
fue la Luna quien dejó su huella
en la suela de la bota de Armstrong
y no al revés
nuestra historia nos la cuentan
como si fuéramos dueños y amos
de no sé qué...
La bota de Armstrong, Paco Bello


Durante mucho tiempo pensé que el hombre había pisado la Luna el día de mi cumpleaños. Lo que hace la autosugestión: donde escuché día veinte, sustituí por veintidós, y donde ponía sesenta y nueve, pues yo rellené diez años más. Estas cosas me pasan por tener la cabeza en la Luna, que por otra parte y según las cosas de la Astrología (que no de la Astronomía) es mi astro regente.

Por eso, durante mucho tiempo quise ser astronauta. Después descubrí la confusión en las fechas y abandoné la vocación.

Ahora sé que justo diez años antes de que naciera, los astronautas hacían el camino de vuelta a casa, que duró cuatro días. Imagino que miraban la Tierra por la escotilla de la nave y no se creerían demasiado que habían pisado el satélite. Como dice la canción de Paco Bello, a lo mejor fue la Luna la que pisó la bota de Armstrong, y no al revés.

Dicen que todos los que pasaron por allí volvieron cambiados. Lo comprendo. ¿Cómo poder volver a sentirte normal después de haber pisado los cráteres que todos los demás sólo hemos visto en fotos y mapas?

Yo miro muchas a veces a la Luna. No sé por qué, pero me hace una cierta compañía. Será por la mandanga esa del astro regente. Nunca le he escrito un poema, ni siquiera un triste relatillo, ni un post, ni nada. Y no sé por qué, me viene a la cabeza un recuerdo inconexo.

Yo ayudé al Paseante a hacer la mudanza de una casa que estaba muy cerca de los enormes telescopios que siguieron al Apolo XI el 20 de julio de 1969. El chalet estaba en un mirador sobre la hondonada. Era el mes de enero, hacía bastante frío porque acababa de oscurecer y la noche estaba despejada. Siempre hace más frío en las noches claras.

Mientras él acumulaba las cajas y pensaba en la mejor manera de transportarlas, yo me acerqué hasta el borde de la depresión del terreno. No se veía casi nada, sólo lo iluminado por la Luna en cuarto menguante. Pero recuerdo perfectamente esa sensación de tener ante mí un espacio abierto enorme que, por la oscuridad, no se sabe con exactitud dónde empieza. Una especie de cráter, de mar de la Tranquilidad helado y eterno. El silencio del abandono que era, de alguna manera, mi propio silencio.

Porque la Luna siempre nos da la misma cara. Después, queda explorar su lado oculto.


5 comentarios:

Nares Montero dijo...

FELICIDADES!
PERO SOBRE TODO
FELICIDAD
PARA TI KIKA!

BS
N.

Eva dijo...

http://www.goear.com/listen.php?v=c5d0481

Mas Felicidad.

kika... dijo...

nares... ya está contestado en tu blog... qué suerte la de conocerte...

eva... gracias! la canción es preciosa, estaba un poco de bajón y me ha sucbido el ánimo (lunática que es una...)

besos y magia (lunar)
K

Liedchen dijo...

felicidades

Un abrazo!

kika... dijo...

muchas, muchas gracias!

besos
K