17 julio, 2009

En barbecho

Lo del barbecho no lo digo yo, lo dice mi querido Miguel Dantart, que tiene estas cosas. Consiste en iniciar una operación de mejora física personal sin precedentes. Dejar todo lo malo, aunque sea poco, ordenar la alimentación, hacer ejercicio, comer más despacito, beber suficiente agua, respirar hondo y oxigenarse bien.

Más o menos sería eso, con las variantes necesarias para cada persona.

Esta mañana, en un violento ataque de deseo de mejora personal, impulsado en parte por leerme en un plan fatal (eso es lo bueno de tener un blog), he tomado la gran decisión. Me voy a poner bajo los auspicios del Chinito. Es mi nuevo entrenador personal. Ha dicho algo acerca de no se qué de actividad aeróbica. Vale. Mejor eso que anaeróbico.

No he podido evitar recordar mi traumática visita al gimnasio del año pasado...

Constatación: voy a morir. El Chinito me saca, por lo menos, diez kilos de músculo y diez años de entrenamiento. Pero con que se me queden las piernas como a Olivia Newton-John, me conformo...




(y esta canción, por cierto,
no hablaba de hacer aeróbic, precisamente...)

2 comentarios:

NáN dijo...

Bravo por el chinito. Que durante un tiempo no puedas pensar en otra cosa que en el dolor de tus piernas y en la madre que lo parió (al chinito, y sin el menor cariño hacia ella).

kika... dijo...

NáN, voy a palmar. No sabes cómo es el Chinito... una mañana llega al curro y me dice...
- Es que estoy un poco cansado.
- ¿Por la mañana? Pero Chinito, ¿te fuiste de juerga anoche?
- No, es que esta mañana me he hecho doscientos largos en la piscina.
- Será por eso...

Pero es muy importante. Cuando esté en forma no se me va a poner nada por delante. Hala.

besos y magia,
K