02 julio, 2009

El barquito en la botella


La vida me echa el freno. Yo le digo que cómo se atreve, que qué poca vergüenza, que cómo puede ser que lo haya hecho precisamente ahora cuando me iba a largar a otro continente. A ver cosas nuevas y a cobrar otro sueldo, que no es poco. Y sin embargo, la vida se ríe de mí, casi diría que pasa.

Me dice que es lenta, que le da igual lo contingente, y que aunque soy la protagonista de mi propia historia no puedo decidir nada acerca del tiempo. El tiempo es agua y puedo nadar o quedarme de pie improvisando un rompeolas, o ponerme de perfil y dejar que los peces me besen los pies. Creer que me besan, porque en realidad vienen a comerse los pellejos que tengo entre los dedos.

Sé que casi tan importante como que te besen, es creer que te besan. Pensar que la vida, que más que madre es a veces madrastra, agita la botella. Pero no todo está en sus manos. Yo todavía puedo decidir si es una tormenta o simplemente una marejadilla.





El cuadro... Cape Cod morning, de Edward Hopper...

6 comentarios:

acróbatas dijo...

¿De verdad que casi es más importante creer que te besan a que lo hagan? Ese freno se queda en mitad de la garganta... Agua.

Hopper siempre tan preciso. Y esa canción... uf...

Un beso grande,
Vanessa

kika... dijo...

es casi tan importante. lo principal es que te besen, pero creerlo e incluso quererlo... tienen su papel.

el cuadro me encanta. y la canción...

(muchos besos, me alegro de leerte)
K

Marian dijo...

Que impotencia ver cómo te mueres por correr, o al menos por andar... pero la vida te echa el freno, verdad??

Pero como muy bien dices, no todo está en sus garras. Decide tú.

Un abrazo enorme

(y esa canción es tan maravillosa! Hace un tiempo fui por primera vez a ver a Iratxo y lo pasé bomba, hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto en un concierto, muy grande)

Muaaaaa

trovador errante dijo...

Rubia, preciosa canción, predioso cuadro, muy acordes.

Hay un pero en el quise ser, hay que ser. Hay que meterse en el agua y dejar que los peces hagan el resto. Mojarse el culo, cuando se puede poner en remojo.

Sabes que el tiempo convierte tormentas en marejadillas, ahora siente la fuerza de la vida que te frena, y descubre por que te frena en este momento. O lo descubrirás más adelante. Y sonreirás pensando que pasó por algo, por algo bueno mi niña.

Un abrazo de agua y peces

Anónimo dijo...

Me encanta Hopper, y ese cuadro es otra maravilla.

La vida tiene esas cosas. Te aseguro que es la única espina que tengo ahora mismo, que seamos 46 dando vueltas por el mundo, y no 47.

Seguro que no soy el único que piensa en ti desde su destino. No sé si supone algún consuelo, pero eres querida.

Besos desde Genève

Q

kika... dijo...

BellaMarian... estoy aprendiendo que cuando la vida te frena, algún motivo tiene. Vamos tan acelerados que a veces necesitamos que nos muevan como al barquito en la botella...

(por cierto que la hermaníssima es otra gran fan de Iratxo, y a mí me gusta mucho, como ves...)

Trovador... hay que ser, claro que sí. Pero ahora, casi igual de importante que ser, es tomárselo con calma. Y yo me lo voy a tomar con un poco más de calma...

Querido Q... es cierto lo que dices. Me he sentido queridísima durante estos días tan complicaditos. Por mucha gente, por los 46, pero especialmente por personas como tú. Pásalo bien, y yo ya te contaré.

besos y magia,
K