07 julio, 2009

Dos listas (pequeña reflexión sobre el perdón)

Se trata de hacer dos listas.

Sentada con Lady K en el sofá blanco, rodeadas de bambúes pintados en la pared, cojo el cuaderno rojo que llevo siempre en el bolso y me siento un poco como el protagonista de Rosas, restos de alas. El bolígrafo publicitario me pesa en las manos, estoy perdida en mis propias enumeraciones. Lo malo no es tener que escribir
lo que le perdono
y
lo que no le perdono.

Lo malo no es hacer la lista. Es no saber por dónde empezarla porque creía que había olvidado lo necesario para seguir. Peor aún: mi habitualmente deficiente opinión de mí misma era estupenda en esta ocasión. No he olvidado, me decía muy bajito a mí misma. He perdonado, que es mucho mejor y se segrega menos bilis. Al final de todo, soy megazen y supercomprensiva, y perdono, perdono, perdono.

Recuerdo que le dije que creía que necesitaba que alguien le dijera que estaba bien, que no pasaba nada. Sentí que solamente podría decírselo yo, así que extendí dos apostólicos dedos y afirmé segura ego te absolvo
egoteabsolvo
(dicho muy rápido)
y perdoné para que él se sintiera mejor,
después perdoné para sentirme mejor, como si me diera un regalo egoísta, casi envenenado. Ya superaré más tarde, ya lo arreglaré.

No arreglé nada. Ahora tengo dos listas. Una es cuatro veces más larga que la otra. Y dudo, dudo permanentemente si debo volver a abrir la caja del olvido. O si será suficiente con perdonarme.

O si necesitaré perdonarle de nuevo, esta vez de verdad, mientras decido que habrá cosas que quedarán en la lista de lo imperdonable.

A partir de ahí, simplemente se trata de vivir de nuevo.

2 comentarios:

trovador errante dijo...

Rubia, quizás el proceso sea perdonar instantáneamente, no olvidar, perdonar de verdad y olvidar (al menos lo que queremos olvidar).

Besos
Energía

kika... dijo...

sobre eso reflexiono precisamente, trovador. no es tan fácil. en absoluto.

o al menos no para mí.

besos
y magia
K