31 julio, 2009

Biblioteca


Estoy concentrada, tratando de ordenar unos libros que sé de antemano que no caben en la estantería. Tienen que caber, deben adelgazar, ponerse de lado, respirar una vez cada hora, lo justo para seguir con vida pero no ocupar más espacio del que deben. No caben las palabras, ni los soportes magnéticos, tengo las estanterías desbordadas y sigo comprando libros. Antes, cuando opositaba, nunca tenía dinero para libros que no fueran alusivos a mi (futuro) trabajo. Ahora, sumo a esos las novelas nuevas, los libros de poesía en portugués, los relatos recomendados y todo lo regalado. Los tratados bilaterales al lado de cuadernos sin empezar, los diccionarios en sliencio después de tanto hablar durante tantos años.

Me llamas, te digo que si quieres me pongo los zapatos, aunque no sea para bailar, aunque sea para que me lleves al borde de la acera, aunque sea para que marques los pasos hasta el final de este invierno austral.

2 comentarios:

nykaa dijo...

Qué de libros, qué bonito!!!!Me encantaría llenar mis estanterías con hermosos libros de preciosas historias pero me conformo con comprarme un libro al año...lo regalado y poco más, ya que todo lo que leo sale de las bibliotecas.
Me gustó conocerte.
Saludos y suerte en el concurso.

kika... dijo...

muchas gracias, nykaa... durante mucho tiempo (y cuando digo MUCHO es que fue MUCHO) no pude comprar libros. Ahora me estoy resarciendo... pero la biblioteca es también una gran opción...

bonito blog el tuyo!

besos y magia,
K