Aliviada (no)
Me he despertado a las cinco de la mañana esperando algo. Creo que me dolía el estómago y por eso me he removido en la cama, me he levantado y cuando tenía el vaso de agua fría en la mano lo he dejado sobre la encimera de la cocina al recordar justo a tiempo que se me podía cortar la digestión.
Es curioso: no se puede beber aunque haga calor, porque te apetece algo helado y sabes que te va a sentar mal. Y lo que sí podrías ingerir, lo templado, no te alivia la boca de corcho burbujeante a esas horas de la madrugada.
No sé si no escribir hasta que tenga mejor tono muscular, hasta que tenga algo alegre que contar, hasta que las palabras vuelvan a nacer desde su sitio, desde la boca de las tripas que ahora sólo me arde.
Todos los días son iguales. En ocasiones, tengo miedo de estar empezando a vivir de otra manera por haber aprendido algo que jamás querría haber asimilado.
Aliviado, Paco Cifuentes


2 paralelismos...:
Recuerda tu vocación, rubia.
Aguanta, y escribe.
Un abrazo
pues también es verdad...
así que seguiré escribiendo...
besos
magia
K
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