03 junio, 2009

Ferrero Rocher

(recomiendo escucharlo con esta canción de fondo)





Mi amigo Dominique de Villepoint sí que tiene un trabajo de postín, y no es un cuchitrilero como el Chinito y yo. Así que hace unos días, en su calmado estilo habitual, me dijo que si no me apetecería ir a una fiestecilla que organizaban con ocasión del día nacional de Aquistán, un gran país. Al contrario de lo que pueda parecer, Aquistán no es un nuevo Estado de esos de la parte de Asia Central, sino un estpuendo país de la vieja Europa, pero le he puesto Aquistán porque la fiesta prometía – de fiestecilla, nada – y allí iba a estar todo el mundo. De ahí lo de Aquistán.


Me puse mona con un vestido, porque mi querido Dominique no me dio instrucciones más concretas que decirme que no me pusiera como si me acabara de escapar de la boda de Sissi emperatriz. Como si yo fuera todos los días en ese plan. Anda… que vaya directrices me daba el puñetero…


Encontré un vestidito mono, arreglado pero informal, largo y adecuado para día de Aquistán. Y hala, para allí nos fuimos.


Lo mejor, la llegada triunfal: delante de la Embajada aquistanense había un hueco estupendo para poner el coche. Dominique aceleró y procedió a aparcar, cuando viene un agente de movilidad y nos dice que nooorrrr, que ahí no podíamos (lo que era evidente por la cantidad de placas de matrícula de esas en las que pone CD que había en el sitio ese). Ni que decir tiene que nosotros de CD lo más que llevábamos era el compact disc del coche… y espero que Dom no se ofenda, pero su coche es de campeonato mundial de rayajos y prueba antidoping.


El caso es que el guardia nos dice que nooorrrr, que noooorrrr, hasta que voy yo y suelto una frase mítica:

- No, es que nosotros vamos a la fiesta, aunque pudiera no parecerlo.


Y hala, todo fueron facilidades. Como molan los aquistaníes. Son gente organizada. Así que nos bajamos del coche, cruzamos la calle y llegamos a la entrada de la recepción donde había muchos guardiaciviles con tricornio, y militares aquistaníes con bicornio… el caso era tener algún cuerno, como se ve.


- Ahora tenemos que buscar al Embajador – dijo Dominique, que iba a toda velocidad por un camino de baldosas de lo más traicionero para los tacones (sí, yo además de vestido largo llevaba tacones).

- Ay, de Villepoint – yo siempre le llamo por su apellido – que me pongo nerviosa con tanto saludito…

- No te preocupes, que yo te presento.


Y así fue. Me presentó a todo el mundo, nos pusimos morados de productos de la tierra, me bebí dos copitas de champán que me sentaron de lujo y conseguí a base de pegar la hebra con un tipo bastante pesado que me regalaran diez chocolatinas, un boli y un mechero para cada uno, además de un catálogo gordísimo que no sé lo que anunciaba.


Mientras comía a dos carrillos unos bollitos buenísimos que por lo visto son típicos aquistaníes, le decía a Dominique:

- Vamos más puestos que Ray Liotta en Uno de los nuestros.


(Es una de esas frases comodín que valen para todo y cuya utilización es indudablemente achacable al licor de Aquistán que me trasegué para postre.)


- Esto es vida, Dominique. Creo que podría ser como Isabel Preysler cuando anunciaba aquello de los Ferrero Rocher…

- Claro que podrías, que estás muy mona con el vestido ese.

- Me lo he puesto por equiparar la dignidad de la persona a la que acompaño. La tuya, vamos. Gracias por traerme. A ver si me apuntas en tu chorbagenda de saraos, que a mí estas cosas me encantan, por mucho que se me hundan los tacones en el césped aquistaní.

- Gracias a ti por venir.


Este Dominique se pasa de educado, porque ayer yo habría pagado por ir… pero no se lo voy a decir por si acaso.


6 comentarios:

txilibrin dijo...

Dale mi número también que a mi esas cosas me encantaaaaaaaaaaaan
Quién pudiera
Qué glamour
Qué clase
Ainsss

kika... dijo...

no veas...

y los bollos aquistaníes... de vicio...


bessssos txiliiiiii!
K

cerillas Garibaldi dijo...

Veo que el hueso del melocotón ya está dentro del hormiguero.

Suerte, pero.... ¡es tu vida!
Besos, Bob

kika... dijo...

que a mí me encantan las fiestas! y no veo qué tiene de malo!

salí con un chico del "artisteo" que se pasaba el día aparentemente muy preocupado por mi integridad personal. como si eso tuviera algo que ver con lo que hago! que no! que tiene que ver con lo que soy!

él, que estaba tan preocupado por mi integridad, resultó al final tener unos principios bastante menos claros que los míos...

en fin...

besos
K

Anónimo dijo...

Me encantó tenerte de acompañante.

Estuvo realmente bien la fiesta aquistaní, pero lo mejor fue ese sentimiento que creo es de ambos y mezclaba la satisfacción por los logros compartidos con la incertidumbre pasada y los recuerdos agridulces de la Academia sin Nombre de Sol.

Valió la pena. Todo.

Vero, cara mía?

Besos.


Dominique De Villepoint

kika... dijo...

verísimo, caro.

tan verdad como que estuviéramos allí. casi no me lo podía creer.

besos y muchas gracias de nuevo,
K