07 mayo, 2009

Tengo miedo

A veces me toca coger el teléfono en el trabajo y hablar con alguien que tiene miedo. Es como si casi pudiera sentir el olor acre de esa emoción al otro lado del hilo, junto con los intentos infructuosos de ocultarla. Ante el miedo, casi todo el mundo miente, porque al miedo que tenemos le supera el miedo a que los demás sepan que lo tenemos. Me recuerda a eso que siempre dicen en las películas cuando hay una fiera salvaje: es fundamental que el animal no note que tienes miedo. Conclusión: los seres humanos pensamos que los demás son bestiecitas de la selva, o vestiecitas (es que lo vi escrito así en un dibujo de Los putrefactos de Lorca y Dalí y siempre me ha encantado). Todas las neuronas dicen: ellos no deben ver que tengo miedo. Porque eso indica, claro, que somos débiles, que no podemos, nos incapacita para pensar, nos convierte en parias emocionales.


Lo que pasa es que el oído se me está entrenando para reconocer el miedo. Y entonces las mentiras sirven de muy poco para ocultar la verdadera preocupación.


Creo que cuando tenemos miedo nos debatimos entre ocultarlo y buscar a alguien que esté menos asustado que nosotros y nos lo diga. Con escuchar a una persona serena al otro lado, nos sentimos mejor. Vencemos el temor. Pero muchas veces preferimos ocultarlo y no concedemos al otro la oportunidad de tranquilizarnos.


Y entonces el miedo, que es un consejero terrorífico, nos aconseja tonterías.


La foto... los putrefactos dibujados, en este caso, por Pepín Bello...


4 comentarios:

Lara dijo...

o sea, que tú me leías a mí mientras yo te leía a ti...
porque he llegado a mi blog desde aquí y ahí te he visto, rápida

por aquí yo tenía trabajo pendiente de unos días y me he dado un buen atracón

veo que tienes un trabajo cada vez más apasionante, y me encanta (entre otras cosas)

un abrazo fuerte!

kika... dijo...

es un trabajo precioso, Lara... y no te lo vas a creer, pero siempre pensé que no podría hacerlo, que a mí me iban más otras cosas...

... y resulta que no! que no sólo me encanta! que además soy capaz!

(y sí, es verdad, nos hemos cruzado leyendo, lo que es fantástico, ¿verdad?)

besos a miles,
K

ETDN dijo...

Ay, Kika. Tus dos últimos posts me parecen serios y graves. Hablan de cosas de las que no sé, pero se desprende que de verdad han sido importantes. Que te afectan más allá de otros asuntos "sentimentales" que, sin dejar de tener importancia al fin y al cabo nos solemos buscar nosotros. Pero cuando las traiciones o las putadas afectan a al trabajo o a valores o logros vitales que ha costado conseguir, por los que se ha luchado, eso es grave y nos va robando inocencia y fe en el mundo. Ver sus costuras. No podrías haberlo definido mejor.

Igual que el miedo. El miedo de verdad, el miedo ajeno. A la vida, a los otros, a los semejantes. Eso, a veces, no se supera.

No puedo decirte nada porque nada sé. A veces tengo esa sensación: no poder opinar porque sé muy poco de tu vida, las cosas de las que hablas aquí sólo puedo intuirlas. Y me da rabia no saber más.

Ánimo, intuyo que pasas días convulsos. Sin tiempo para profesiones ajenas.

Aquí estamos, aunque lejos y sin toda la información, cerca y con el afecto suficiente.

un abrazo, que te debo en persona

kika... dijo...

han pasado muchas cosas, ETDN, ya te las contaré con detalle: pero bueno, lo que cuento es mi vida...

besos
y
magia,
K