19 mayo, 2009

Sangredehorchatismo

Hay días en los que pienso que sólo me hacen ilusión las chorradas de la vida. Lo que pasa es que no creo que sean chorradas.

Me explico. El Chinito, otro compañero y yo estamos de jornadas de aprendizaje por el mundo de nuestro trabajo. Como somos nuevos, nos lo están enseñando todo a ver si vamos conociendo los rudimentos de La Casa. El Chinito no es que sea un tipo expresivísimo, aunque tengo muy claro ya qué es lo que le emociona, porque su expresión cambia, poco pero cambia, como cuando mira los mandos y las pijaditas que tienen los coches que le gustan o cuando lee algo que le deja desconcertado.

Mi otro compañero es de esos que no se sabe si suben o si bajan.

No sé si es bueno o malo, sólo constato el hecho.

Según El Chinito, esto se debe a que mientras que él y yo somos unos relativistas que nos hemos ido haciendo con el tiempo, nuestro otro compañero nació relativizándolo todo, vamos, que nació relativista, y por lo tanto, se emociona menos. También dice que el otro compañero siempre está de coña, y que yo no me doy cuenta. No añade que es por una divergencia irreconciliable en nuestros sentidos del humor, porque no creo que esta exista. Es más bien por el nivel de horchaticidad sanguínea, que eso sí que nos diferencia. Yo soy de esas a las que la sangre les corre por las venas, lo que hace que muchas veces sea el triple de feliz que el resto del mundo pero que cuando estoy triste, me deprimo tres veces más. Así que no tiene nada de especial, porque al final el saldo queda a cero, como en el caso de los que tienen sangre de horchata. Además, no creo que tanto pico emocional sea bueno para el estrés.

Vamos los tres por La Casa y cada momento es un descubrimiento nuevo para mí. Por ejemplo, nos llevaron a ver una imprenta y me fascinaron los juegos de letritas de plomo que se empleaban en la antigua imprenta estilo Gutenberg que tenían. Como me hizo tanta gracia lo de las letritas, nos regalaron nuestro nombre hecho con los tipos móviles. Es verdad: es algo inservible, no podemos imprimir nada con él y encima es de plomo, así que no hay que tocarlo mucho, que es tóxico. ¿Y yo que hice? Me fui al concierto de Miguel Dantart esa misma noche y se lo enseñé a todo el mundo.

No creo que El Chinito ni mi otro compañero hicieran lo mismo.

Pasan los días y sigo emocionándome cuando nos dejan tocar papeles antiguos, o cuando nos enseñan un manuscrito, o cuando logramos reunir a diez personas para salir a tomar café todos juntos, o cuando he decidido asomarme a un jarrón chino antiquísimo y precioso para ver qué tenía dentro. Y ellos, como si nada.

Al principio me daba igual, pero hoy ya me he cansado y le he preguntado al Chinito:
- Oye... es que a mí todo esto que estamos aprendiendo me encanta y me hace mucha ilusión.... pero no veo que a ti ni al otro compañero os emocione igual...

El Chinito me ha mirado con una cierta conmiseración, que se ha transformado en risa cuando he dicho la frase de la mañana:
- ¿Es que os parezco tonta o algo?

Y, simplemente, él ha respondido:
- No. Es que tampoco te han juntado con los dos tipos más expresivos del mundo...
- Será eso - le contesté.

Le di el beso de todos los días, nos separamos por los pasillos del metro, y no me fui nada convencida. No por el hecho de que no se ilusionen, sino porque me siento un poco impotente al no poder transmitirles ni un poquito de lo que me recorre por dentro.

Definitivamente, no tengo la sangre de horchata. Qué le vamos a hacer.


La foto... son unos tipos móviles, como los que utilizaron los oficiales de la imprenta para regalarme mi nombre...

8 comentarios:

Queens dijo...

Ay estos sangre de horchata... creo que solo les hace falta un poco más de práctica y seguro que empiezan a ser más expresivos.

A mi me encantó el nombre en letras moviles!!!

un besazo

kika... dijo...

pues claro! porque tú no tienes la sangre de horchata...

(hoy ha vuelto a salir el tema, ya te contaré lo que me ha dicho ese Chinitoooo)

besos a miles
K

cerillas Garibaldi dijo...

Yo también miro dentro de los jarrones...

kika... dijo...

¿y tú que encuentras?

yo, un montón de papeles de periódico arrugados...

(besos)
K

cerillas Garibaldi dijo...

Puff! Hay de todo, desde colillas hasta secretos inconfesables, reliquias de familias de alcurnia y tesoros escondidos y olvidados en la infancia y hasta dientecitos para el ratoncito Pérez...

Besos para S, B

NáN dijo...

Vamos a ver, que me lo explique a mí mismo. Es un azar que seamos, y tenemos sentidos. Los sentidos deben crear sensaciones, ¿no?. ¿Para qué están, si no?

Y las sensaciones deben resonar en una caja o algo así que tenemos dentro, y producir emociones.

Total, si nos vamos a morir: ¿para qué ese ahorro de las emociones, que ni da intereses ni nada de nada?

La próxima vez diles de mi parte: ¿Sabéis lo que os pasa? ¡Que sois hipermodernos! Y como el hipermodernismo estaba basado en el incesante consumo individual y con la crisis el hiperconsumo ha muerto: ¡Estáis acabados antes de empezar!

Mar (La vieja sirena) dijo...

Los "sangredehorchata" no les gustan ni a los vampiros, que están más muertos que ellos pero aún retienen cierta capacidad de apasionamiento.

Necesitarían una transfusión de emociones, aunque sea vía conversación

Besos

kika... dijo...

NáN... ¡les diré eso! ¡los voy a dejar muertos!

(en serio)

Mar... si yo fuera de otra manera, trataría de cambiarles, pero mira, es que soy libérrima de la vida, así que... que hagan lo que quieran...

(pero están acabados antes de empezar, como dice NáN)

besos y magia,
K