14 mayo, 2009

Riesgo calculado

No recuerdo con exactitud cómo fue la cosa, pero sí que sé que un día Luis Ramiro y yo acabamos hablando sobre literatura en mi coche. Le llevé a casa después de algún evento, o quizá porque nos encontramos por ahí y yo ya iba de recogida, o vete a saber por qué. Aunque Luis y yo habíamos coincidido mucho, y habíamos hablado también, aquella fue una conversación muy larga en la que me contó muchas cosas acerca de sus libros favoritos. Me interesó mucho lo que me contó, me sorprendió gratamente – para qué ocultarlo – y descubrí algo de lo que le corría por dentro al cantautor de San Cristóbal de los Ángeles. Por aquel entonces creo que andaba aprendiendo a tocar el piano, de resaca de la presentación de su disco Castigado en el cielo. Me imagino que la historia es por todos más o menos conocida: de las maquetas a la gran discográfica y de ahí al desencanto… y a la autoproducción.

Una autoproducción de lujo que ha sido posible gracias a mucha gente, pero sobre todo a Pechi y a Deivid, que ayer estaban desencajados de puro nerviosos. Tengo que reconocer que hacía casi un mes que había visto el resultado final del disco (Deivid me enseñó la copia que finalmente acabaría en manos de Santi Alcanda) y me había encantado el packaging de lujo que lo envolvía. Después pude escuchar Romper, como todos los bloggers que habíamos hablado de Luis alguna vez, y finalmente compré las entradas de la presentación: tardamos unos días en decidirnos y ya nos tocó en el gallinero, pero en un palco. Lady K y yo, glamour ante todo, aunque lo perdí un poco cuando vi a la gente que estaba en el patio de butacas y comencé a saludar desaforadamente. Estábamos los habituales de los conciertos de Luis y el tout Madrid cantautoril en el Teatro Infanta Isabel, con ese aire entre bohemio y decadente que se vio reforzado por un escenario con un decorado de bar con sus espejos, su barra, sus asientos de terciopelo rojo y muchas botellas. Delante de la ficticia barra, Alejandro Martínez a los teclados. A su lado, guitarra y bajo. Detrás del todo, Christian Chiloé a la batería. En el centro, Luis Ramiro cantando Diecisiete, con una chaqueta de traje que sólo le duró esa canción, confesando sus nervios ante el concierto, pero diciendo a continuación que se sentía como en casa al ver caras conocidas.


Aquí viene lo del riesgo. Dramas y caballeros es una propuesta con un riesgo mucho más calculado que Castigado en el cielo. No significa que las canciones sean más fáciles, aunque creo que Luis está evolucionando en su estilo. Está pasando de contar historias a contar cosas, y aunque pueda parecer lo mismo no lo es. En su último disco las historias corresponden a canciones como Mayo de 2002 o Relocos y recuerdos, mientras que las cosas están en Mientes o en Esdrújulo. Todos esos temas sonaron ayer como nunca, con un decidido aire pop-rock que resaltaba las letras sin descuidar el aspecto musical. Luis Ramiro parece haber decidido que sus discos no sonarán a cantautor, sino a pop británico con ecos ochenteros o a rock que bordea el líquido contorno de lo llamado alternativo. Está bien ese riesgo, o eso creo, aunque en este caso es un riesgo calculado, detallista, lleno de intención para enganchar al oyente.


Y lo logra. Paraíso con gastos pagados contó con la impagable colaboración de Marwan, que junto a Conchita, Pancho Varona, Antonio García de Diego y José A. Romero fueron los artistas invitados de la noche, además de Paco Bastante al bajo, Rebeca al acordeón y Marino Saiz al violín. Marino fue uno de los músicos que más felicitaciones cosechó anteanoche: consiguió que Perfecta fuera eso. Perfecta. También hubo tiempo para recordar temas que no están en ninguno de los dos discos de Luis Ramiro, como por ejemplo Globos de chicle, que me parece una de sus canciones más bellas.


Junto con la emocionante Sálvame.


Aunque ese no fue el momento en el que más me emocioné. No. Fue cuando Luis se puso detrás del piano a cantar que un hombre y una mujer son como aviones de papel. No fue por la canción, o no sólo fue por la canción, sino porque me hizo recordar aquella conversación que he evocado al principio de esta crónica. Ese día Luis Ramiro me contó que acababa de comenzar a aprender piano, y verle ayer tocándolo y cantando me llenó de lágrimas.


La belleza es, creo, una de las preocupaciones del cantautor. Siempre hay sorpresas en sus conciertos de presentación que lo hacen todo mucho más bonito. Anoche los ocupantes de los palcos de la primera planta nos encargamos de que el último tema del concierto, La distancia, terminara con una lluvia de confetti sobre el patio de butacas que puso la guinda mágica a un concierto con las entradas agotadas (sólo así se cubrirían los costes) y que ha sido, indudablemente, uno de los acontecimientos musicales de la temporada.


A partir de ahora, empieza la incertidumbre que siempre acompaña a los nuevos discos. Pero como dice Luis en El Reloj… estará bien.


Me fui con el disco sin dedicar. Habrá que volver, porque estoy segura de que superará lo que me escribió en el primero. Pero esa ya es otra historia.



(la foto es de txilibrin)


6 comentarios:

txilibrin dijo...

Yo te vi con el mismo glamour que siempre, qué pedaaazo de flor llevaba mi niña leñeeeeeeeeee, me encantó :D

Has descrito el concierto a la perfección, sí. Aunque yo estuviera out, coincido contigo.

MMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMUA

Liedchen dijo...

Que bonito... La verdad es que debió respirarse magia y sentirse más de una sesión de mariposas en la tripa...

Gracias por contarlo tan lindo..

Un beso!

carmen

Pablo dijo...

Efectivamente, después del concierto, soloqueda pensar, ¿puede Luis Ramiro dar un paso más? y saltar del cicuito de cantautores, como minimo, al circuito indie?

elchicoquequeriaserbreteastonellis dijo...

Qué guay que le fuera todo tan bien :-) Espero que el disco sea un exitazo. Besos!

Fernita dijo...

Hola... soy fer de argentina... Como seguidora a la distancia (obligada obvio je) q soy de muchos cantautores españoles... cada una de tus palabras me fueron erizando la piel... debe haber sido emocionante estar alli... Describiste tan bien que pude imaginarme hasta la cara de Luis ante los nervios... o ese gran escenario con tanta gente de la movida cantautoril!!!... Q hermoso!!!... Yo hoy estoy retirando de a oficina de correo mi disco de Luis que me han enviado... y estoy mas convencida q nunca de que lo disfrutare como una enana...

Gracias por tu relato!!!

besos transoceanicos!

kika... dijo...

txili... la flor ha causado sensación, por lo que veo... yo a ti te vi muy guapa, estupendamente, y nada out, ahí con tu cámara...

carme... la verdad es que fue un placer ver el concierto y sentir la emoción de Luis, que se transmitía a todo el mundo. El público, además, estaba entregadísimo...

pablo... llevo días haciéndome esa misma pregunta. Soy escéptica, no por la calidad del trabajo de Luis Ramiro, que es indudable, sino por las circunstancias actuales del mundo musical. Podemos decir lo que queramos: que el futuro está en la Red, que las circunstancias del mundillo están cambiando, que mejor nos autoproducimos porque las discográficas grandes ofrecen condiciones indignas... pero no sirve. La gente sigue triunfando igual que siempre - no creo que hagan falta ejemplos - con las discográficas grandes, con las radiofórmulas, con los cánones para ser número uno.
Espero, de verdad, que mi profecía no se cumpla. Pero no las tengo todas conmigo. Del teatro lleno, de Galileo lleno sólo se puede pasar a recintos mayores... ¿y dónde están esos recintos? ¿Cómo se llenan?
En fin... que no lo sé, pero le deseo lo mejor. El disco está muy bien, me ha encantado el DVD, llevo la camiseta a todas partes... pero...

guille... todo salió fenomenal, el concierto fue precioso y te eché de menos por ahí!!!

fernita... gracias por tus palabras del otro lado del océano... sigue volviendo por aquí a contarme, por lo menos, qué te pareció el disco...

besos a todos
y magia musical
K