18 mayo, 2009

No temo nada

No temo nada, soy tan libre
que a veces parece que he muerto
de miedo.

Las voces del metro son cañaverales
dejando pasar un adjetivo suelto,
una palabrita impar.

Cuántos invisibles
grados de latitud
me separan de dónde me encuentro:

al sol, en esta plaza,
entre los barrotes del balcón,
separada del aire que a intervalos rítmicos

me hace refugiar las manos en el bolso,
sacudirme los vilanos de la blusa
y dejarme la melena dibujada en los adoquines.

De Canciones por encargo.

5 comentarios:

ETDN dijo...

A veces, la felicidad y la libertad son tan absolutas que una consigue flotar, despegarse. Está en el mundo sin estar, sin que nada te toque.

Muy bueno.

Espero que no te vayas sin avisar. Y sin despedirte. Si no nos da tiempo a ese café, enviame un correo al menos. Me gustará saber de ti, de tu destino (laboral y vital).

un besote

cerillas Garibaldi dijo...

¡Cuántas historias inventadas o imaginadas con esas palabras impares o esos adjetivos sueltos!

Y que bonita palabra, vilanos, que desconocía y es pura primavera...

Besos, Bob

kika... dijo...

etdn... que sí que nos da tiempo... a ver si termina este mes infernal y hablamos...

bob... vilano... ¿a dónde van los vilanos? esa es una pregunta que me he hecho mucho...

besos a miles
K

Marian dijo...

¡Qué principio!

precioso, Kika!

un besote

kika... dijo...

fíjate, BellaMarian, un día voy y me doy cuenta de que la libertad no se transmite igual hacia fuera, y parece que una está muerta de miedo cuando lo que está es en otra parte... libre...

besos y magia (me alegro de leerte)
K