17 mayo, 2009

El Hombre Perfecto

La perfección existe y no está hecha de trozos de otras personas.


El Chinito y yo sabemos quién es el Hombre Perfecto. Ya lo conocíamos de antes, pero ahora el azar ha hecho que compartamos despacho-agujero con él. Nuestra precaria situación laboral va a durar poco porque enseguida nos vamos por ahí (no especifico más porque para qué vamos a hablar de trabajo), aunque yo no puedo negar que estoy encantada.


Los dos miramos al Hombre Perfecto con cara de fascinación. Tenemos motivos distintos, pero el efecto que su existencia causa en nosotros es muy similar. Es Perfecto: guapo, encantador y educado. Además tiene una sonrisa que ilumina la estancia donde se encuentre. Sus ademanes son lo suficientemente delicados como para no molestar el aire que tiene a su alrededor y lo suficientemente determinados para que no parezca demasiado blando. Es inteligente, su conversación, interesante. La ropa le queda como si se la hubieran hecho a medida y tal perfección estética no parece haber estado precedida de horas ante el espejo.


Cada vez que coincidimos con él, el Chinito y yo decimos eso de ay, pero qué perfecto es, y lo decimos sin envidia ni rencor, porque el Hombre Perfecto no suscita nada de eso. Por no tener, no tiene ni ese defecto. Nos hace mejores a los dos, porque lo lógico sería querer que desapareciera entre terribles estertores, o que un día le hubiera salido un grano en toda la frente. O que su corbata tuviera el típico lamparón que no hay manera de quitar.


Es que no dan ganas de odiarle. Nada de eso.


Él es per-fec-to, silabeado, dicho sin asco y con una cierta resignación por no llegar a su nivel.


El Hombre Perfecto es tan jodidamente perfecto que no sale conmigo. Eso me recuerda que amo las imperfecciones, que me encantan los defectos, que adoro los pies de barro que tenemos todos menos él.


A veces pienso, durante un ratito nada más, que me gustaría ser la novia del Hombre Perfecto. Después me consuelo diciendo que me cansaría a los dos minutos, aunque albergo la sospecha de que eso no es demasiado verdad.


La perfección no es estúpida ni aburrida. Quizá sea pacífica.


Mejor afrontar que se produce por casualidad en una combinación genética única y que el Hombre Perfecto no llora por las noches.



(recuerdo raro:

una vez un chico me dijo algo así como

no eres la mujer perfecta,

pero me gustas

y yo le respondí

pues vete y

cásate con la mujer perfecta)


5 comentarios:

Mar (La vieja sirena) dijo...

No me digas que Hugh Jackman ha cambiado de trabajo.... si es así, te envidio y si es alguien parecido te envidio igualmente y de forma bastante insana.

ATACAAAA... que no me entere yo que no lo haces o te tendré que regañar :)
Muaaaaks

PD: Si saliese contigo sería "requeteperfecto"

Jaco dijo...

¿Y por qué el hombre perfecto no llora por las noches? ¿Acaso por no llorar es perfecto?
No me lo acabo de creer

Un beso grande.

Haidée dijo...

Mi hombre perfecto si llora por las noches, pero rie por el dia, aunque quizás solo sea porque mi hombre perfecto es solo una versión mejorada de mi misma, porque soy vanidosa, pero no tanto.

(recuerdo recurrente: todas las veces que me han dicho eso mismo, y pensé lo que tu, y las que me acusaron de serlo, y me invadió el panico escenico)

kika... dijo...

mar... eres un amor... hoy el Chinito y yo hemos tomado café con el Hombre Perfecto, y nos sigue flipando lo perfecto que es... jajajajjaajajajajaja... (que sale con otra, no me busques un lío je je je)

jaco... no, en este caso no hay relación alguna entre causa y efecto. Estoy segura de que el Hombre Perfecto no llora por las noches, pero es tan perfecto que si para serlo tiene que llorar, pues llorará por el día, o al atardecer, o algo...

haidée... este Hombre Perfecto no tiene mucho que ver conmigo misma, pero podría ser, esto tiene una vertiente psicoanalítica que como me pille freud...

(recuerdo recurrente: que no nos digan nada acerca de la perfección, no nos hace falta)

besos a millones!
K

Lilith dijo...

Hey!
Hace mucho que no campeo por internet, y tenía un cierto retraso contigo... Yo también conozco un hombre perfecto (http://lilitharoma.blogspot.com/2007/12/el-hombre-que-describen-las-revistas.html). Así, perfecto, sin pretensiones. Guapo, simpático, atento... debe ser una secta o algo...
Y a pesar de años y años de lavado de cerebro televisivo y revistero, lo que me sigue gustando son las imperfecciones...
Esta vida está avocada al fracaso.
Besos enarenados...