18 abril, 2009

Zonas de paso

Segunda cita del Festival Acróbatas. Cartel muy ecléctico, de esos que a primera vista parecen complicados. Mezclar a Manuel López Azorín con Rafa Pons tiene su cosa, reconozcámoslo. Añadirle a Andrés Suárez y Luis Ramiro es apostar fuerte. Y entre tanto hombre, Nares Montero.


Una llamada al móvil que pregunta dónde estoy, y es que llevo cuarenta minutos dando vueltas sin lograr aparcar. Es Nares emitiendo desde el camerino de Galileo. Ya voy, ya llego.


Entro a toda velocidad, corro escaleras arriba y me encuentro con Nares, que lleva un vestido y un tocado creados para la ocasión. Ella me presenta a López Azorín, que está realmente ilusionado con su participación en el Festival. Y hasta un poquito nervioso, diría yo.


Al final no viene Javier Cánaves, pero no importa, porque Luis Ramiro recitará sus poemas. Tienen algo que ver LuisRa y Cánaves. Creo que comparten la manera de escribir, que en definitiva tiene mucho en común con la manera de ver el mundo. Una mirada que, si hubiera que ponerla en algún sitio, estaría tras las cristaleras de los bares o cerca de las estaciones de tren. Poesía y música desde las zonas de paso.


Una zona de paso como el tubo de la risa-camerino de la sala. Luis me pide un boli, y tres minutos después se ha organizado una improvisada jam-session con Rafa Pons, bajo la atenta mirada de Dani Poeta (todos le conocemos por ese nombre), amigo de Luis y especialista en poéticas semblanzas de mujeres.


Comienza Andrés Suárez, jugando infiltrado. Antes de empezar, me había comentado que estaba malito, y que por mucho que fuera su cumpleaños, tocaría su repertorio todo seguido. Recordó canciones de su primer disco, Maneras de romper una ola, como por ejemplo Números cardinales, No te quiero tanto y Luna de Santiago. Hacía unos días (de hecho, fue el propio Jueves Santo) que Lady K y yo le habíamos visto en directo. Puedo decir que el nuevo trabajo del cantautor gallego promete, y mucho. Va a significar un punto de inflexión en su trayectoria creativa.


Manuel López Azorín trajo su poesía y su experiencia, con un tono constante de fascinación por todo lo nuevo que estaba viendo. Habló del miedo, de ese que no tiene domicilio y se mete por todas partes.


Rafa Pons puso la nota más divertida de la noche, conjugando ternura con un punto gamberro. Creo que es una de las presencias más magnéticas sobre el escenario que hay en el mundillo del rock urbano actual, sobrepasando las fronteras de la canción de autor. Tuvo que tocar con la guitarra de Alejandro Martínez porque Andrés Suárez había roto una cuerda de la suya, pero logró hacer del contratiempo uno de los momentos más entrañables de la noche. De pronto, me sorprendí cantando Supongo, Julia Roberts o Un poco idiota.


Tras una cariñosa presentación de Pons, Nares Montero recitó algunos de sus poemas recogidos en Te llamaré delirio y otros más recientes, que se pueden encontrar en su blog. Al margen de su estilo poético, Nares es capaz de transmitir su mensaje mediante la lectura, la voz, las palabras entre poema y poema. Restar dramatismo y trascendencia pretendida a la poesía es realmente importante en un evento de este tipo, y ella logró hacerlo a la perfección. Ni que decir tiene que con la dedicatoria de The saddest girl of the city me hizo la mujer más feliz del mundo.


A fe mía que me hacía falta.


Luis Ramiro trajo a Cánaves y me sorprendió con su elección de repertorio. Si esperaba canciones más poéticas como Romper o Globos de chicle, me equivoqué. Alternó poemas con Tonterías o La sirena. Quizá pudimos escuchar a un Ramiro en evolución, que busca una nueva mirada en el momento del lanzamiento de su nuevo disco, Dramas y caballeros.


Para el fin de fiesta, las colaboraciones. La más emocionante, Nares recitándole a Madrid acompañada a la guitarra por Rafa Pons, del que no sobra decir en este caso lo de gran artista y mejor persona. Al final, Luis Ramiro y Rafa Pons cantaron a dúo No hay sexo seguro.


Una noche emocionante que terminó muy tarde para mí y para mi cómplice, el Malo de Orcasitas.


Que de malo no tiene ni un pelo, por cierto.


4 comentarios:

Jaco dijo...

Suena a una noche de lujo. Qué suerte y qué alegría. :D

¡Besos!

kika... dijo...

jajajajaja... fue muy emocionante!!!!!!!!!!!


besos y magia,
K

Anónimo dijo...

¡Maldita Kika!, ya tengo "Sirenas" de Ramiro pegada en mi cabeza, desde el jueves...

Menos mal que compré el disco :-)

besos

Q

kika... dijo...

ah sí??? te pasaré más material, querido Q...