24 abril, 2009

La última pasajera

En noches como esta, en las que el aire está casi templado y con una gabardina basta para resguardarse, hay que hacerse las preguntas cruciales. Esas tan delicadas que a cualquier otra temperatura del aire se echarían a perder con sólo salir de la boca.


En noches como esta, es mejor llevar en la mano un rosa que pinche y una bolsa con un libro de Joan Margarit, por ejemplo. Leerlo en el último autobús, llorar la última lágrima del día. Responderle al conductor que eres la última pasajera y pensar si los últimos autobuses vacíos

llegan a su última parada

cuando se baja la última pasajera

o si terminan en una especie de cochera invisible, suspendidos en el aire casi templado hasta que alguien decida cogerlos hasta el final de trayecto.


El libro de Margarit y la rosa no me protegen de nada. Esta noche es una de esas en las que hay que dejar las historias a medias,

olvidar los intentos de comprender,

dejar de tensarme las cuerdas interiores

mientras pienso que los papeles que nos toca interpretar en la vida son tan casuales como ser la última pasajera antes de la última parada.


En una noche como la de hoy, en la que todo va adquiriendo despacito el tinte verduzco de las películas antiguas, sólo puedo dar consejos tan malos que habría que venderlos muy caros

para que alguien

cometiera la estupidez

de comprarlos.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

My dear,

gracias envolver de lírica la noche tibia. En noches como ésta, tus palabras saben a dulce templado.

Lobo

badly drawn girl dijo...

Es muy bonito tu texto, de aquellos que puedo sentir y envidiar. Pero no puedo estar de acuerdo en todo... Creo que el frío hace que salga lo más sincero y oculto de nosotros.En especial, aquel frío que no te importa sentir. El calor atonta los sentimientos.
Y nunca somos los últimos. En realidad, siempre hay alguien delante y detrás.
Me gusta cómo piensas. Te volveré a visitar.

trovador errante dijo...

Kika, me llegan tus sensaciones tan familiares como tristes.

Quizás esos personajes no nos toca interpretarlos, decidimos interpretarlos, aunque es estas palabras no aparezcan.
´
Se que el dolor es el sentimiento más personal que existe, y el más enriquecedor y el que más nos hace crecer.

Para cuando ya aprendimos su lección, sacar a ese ave fénix y a ese Rocky Balboa que llevamos dentro y que siempre se levanta cuando nadie daba un duro por él.

Pa'lante rubia

kika... dijo...

lobo... gracias... a veces hace falta algo tibio, y sólo con eso la noche vuelve a merecer la pena...

badly drawn girl... gracias... a mí lo que no me gusta es precisamente lo tibio. Odio el agua tibia, me da asco la comida tibia, no soporto la tibieza de carácter... el frío está bien, estamos de acuerdo... y en cuanto a lo de ser los últimos, como mucho somos los últimos pasajeros del último autobús. A la mañana siguiente empieza la nueva ronda y ya hay un primero...

trovador... no sé. Yo no he decidido interpretar nada. Quizá por eso duela tanto. Quizá por eso tenga miedo.

besos y magia,
K