17 abril, 2009

Juguemos a ser iguales

Hoy he tenido un día de mucho trabajo. De esos en los que no te da tiempo a nada, de pronto te ves en la oficina y no queda nadie porque, después de todo, es viernes.


...


Me he puesto a descargar fotos de la cámara con una mezcla entre prisas, desidia y reproches velados a la tarjeta de un giga, en la que cabe la vida entera. La de una persona aburrida, pero una vida entera, al fin y al cabo.


Antes de las imágenes del Festival Acróbatas aparecen otras. Unas que están siempre en la cámara y que no me atrevo a borrar. Otras que son más nuevas.


Me reconozco por el colgante del llamador de ángeles, por el hombro izquierdo al aire, por las manos entrelazadas, el anillo con la letra ka. Por la mirada tímida a cámara. Dicen que cuando no poso, me protejo. Quizá por eso tenga tantas fotos con las manos cerca de la boca.


Me miro y me veo enamorada.


Hay momentos en la ráfaga en los que parece que él y yo jugáramos a ser iguales.



La imagen… unas manos entrelazadas que hace poco que estuvieron por aquí, y que pertenecen a ese momento… la persona que sacó la foto sabe quién es, por una vez tendré que dejarla sin acreditar…


2 comentarios:

Jaco dijo...

Bonito ¿no?
Espero que no sea doloroso. Que sólo fuese bonito. Y enfatizo el fuese, por si quieres (y solo si quieres) dejarlo atrás.

Un beso

kika... dijo...

hay que irlo dejando atrás...

pero me veo en las fotos...

(besos
y magia, y gracias)
K