29 abril, 2009

Héroes del día




Ayer en mi trabajo se declaró un incendio. En la escalerita de servicio que comunica el mi despacho y el del Chinito, y no es porque salten chispas entre nosotros, que llevo un día entero aclarándolo.


Ni siquiera habíamos llegado, así que nos lo contaron. De pronto se oyó una pequeña explosión y empezaron a salir chispas y fuego de un registro de la luz. Después, un humo negro empezó a mancharlo todo.


En momentos así, nunca sabemos cómo reaccionaríamos. De hecho, estamos casi exentos de hacerlo mal, porque si te asustas en un incendio es lo normal y nadie espera que sepas exactamente cuáles son los pasos a seguir.


Sin embargo, siempre hay alguien con eso que siempre digo que tiene la hermaníssima y que se llama presencia de ánimo. Lo que suele ser sorprendente es a quién le sale la vena de héroe del día. En nuestro caso, la persona fue la más sorprendente. La última secretaria que se ha incorporado, delgadita, calladita, muy tímida. De esas personas que se asustan un poco cuando entran en los despachos de la gente que manda.


Ella, la secretaria con nombre de flor, supo encontrar el cajetín de fusibles de la planta, lo apagó con toda tranquilidad y avisó a seguridad mientras se desalojaba el edificio. Cuando pudimos volver, vi la escalerita, con todas las paredes quemadas y los cables fundidos, hechos un amasijo.


Gracias a la secretaria el incidente no fue a peor.


Y gracias a los segundos héroes del día, los chicos de mantenimiento, que se jugaron el tipo tratando de ordenar todos los cables, mi despacho fue enseguida el único de la planta – y creo que el primero del edificio – en tener fluido eléctrico y estar plenamente operativo. Nos consideraron esenciales y fue más fácil darme luz a mí porque, misteriosamente, de los más de sesenta enchufes que había, sólo funcionaban dos. Y los dos en mi despacho.


Pero los esenciales de verdad son ellos. Yo no sé si alguien más lo hizo, pero yo les di las gracias.


Era lo mínimo.


4 comentarios:

trovador errante dijo...

Que grande el niño Kiko y esa canción, me encanta...es lo que tiene ser un chico de barrio.

Que la fuerza -y la corriente- te acompañen, rubia padowan!

Un beso

txilibrin dijo...

Sigo pensando que es porque saltaban chispas entre vosotros, a mi no me engañas...

Anónimo dijo...

Me alegro mucho de que estés bien.

Eso sí, donde estás, la lías parda! ; )

Siempre.

kika... dijo...

trovador... me encanta Kiko!!!! pero de encantarme de verdad!!!! Hay por ahí una biografía suya que me encanta... aunque ya estará descatalogada, seguro...

txili... chispazos de primera! Es que el Chinito es mucho Chinito!!!

ya sabes, Lobo, que yo causo onditas energéticas a mi alrededor... pero esta vez no había llegado ni a la puerta del curro cuando se desencadenó la cosa...

besos y magia a los tres!
K