19 abril, 2009

Desde el frente de Smolensk

Alejandro Martínez es de esas personas que son capaces de restituirte de golpe la fe en el verbo volver. Así que mi madre y yo volvíamos a verle, volvíamos al espectáculo sobre Jaime Gil de Biedma. Con invitados especiales, decían.


La noche anterior, el Malo de Orcasitas y yo nos encontramos por la calle con Mario Raya.

- Mañana vas a lo de Alex, ¿verdad?

En ese momento me di cuenta de mi despiste. Cómo no va a ir, si forma parte de la banda. Sin Mario al bajo y Chiloé a la batería, los poemas musicados de Gil de Biedma no sonarían igual.


Mi madre y yo, decía, veríamos el espectáculo por segunda vez. Pero el Malo, acérrimo admirador del poeta barcelonés, se había perdido el concierto que hubo en Libertad 8, así que venía con ojos y oídos nuevecitos. Eso me encanta. Es uno de los pocos momentos de la vida en los que noto que voy con media hora de adelanto y no estoy volviendo a llegar con el tiempo justo. Además, estaba muy tranquila porque sabía que le iba a gustar.


Así fue.


Alejandro empezó con algunos de mis poemas favoritos, como por ejemplo su versión de Ruinas del Tercer Reich. Nos convertimos en poéticos corresponsales de guerra mientras desde el escenario, el cantautor de Gavà nos daba partes y razones de la vida del poeta. Sólo le faltó decir que todos los datos biográficos eran correctos salvo error u omisión, que es una frase que me encanta.


El espectáculo se ve cada vez más rodado, Alejandro Martínez se merienda los poemas, se los sabe de memoria – lo que parece una obviedad pero no lo es – los mastica y cuando es necesario, los escupe al público.


Los invitados especiales fueron la música de violín interpretada por Marino Saiz para sus versiones de Albada o Años triunfales y Lara Moreno, que recitó mientras Alejandro ponía la música. Eché de menos la voz de Lucía Caramés dándole la réplica. Pero tengo la sensación de que el evento se repetirá, así que no me preocupa demasiado.


Esta vez me encantaron Peeping Tom, Novela de un joven pobre e Idilio en el café.


Y mi madre, que cada vez está en un plan más selectivo, dice que es un espectáculo precioso.


Incluyendo la parte en la que pasamos de Jaime Gil de Biedma a los Orgasmos Modernos, que le encantaron a la Buena de Orcasitas (ji ji ji). Me ha pedido el disco para ponerlo en su trabajo…


En esta segunda parte del concierto participaron insignes nombres del circuito de la canción de autor, ninguno de ellos madrileño, pero muy conocidos en la capital. Patricio Barandiaran sorprendió con su aire de pasaba por aquí, Rafa Pons hizo un bailecito mítico y Manzanero hizo los honores a su papel como productor del último disco de Alejandro Martínez.


Pensaba que la del viernes sería la última noche de acrobacias.


Como siempre, me equivocaba.


Pensaba que la noche del viernes había terminado ahí.


Como siempre, me equivocaba.


Firma el parte de guerra, desde el frente de Smolensk,

Kika


... y no sé por qué, pero algo me ha recordado a esto...


4 comentarios:

cerillas Garibaldi dijo...

¡Eres increíble!

Marian dijo...

Lo que hace Álex con los poemas de Gil de Biedma es de lo mejor que he visto últimamente. Sin palabras. Y después los Orgasmos modernos, claro.

Gran noche, sí señora!

Besos

(qué alegría haberte visto, guapa!!)

kika... dijo...

increíble??? bob!!!!! pero por qué???? aunque la verdad, cuando a una le dicen un piropo de ese calibre (por ahí me lo tomo) lo mejor es no preguntar...

marian... pues me alegré mucho de verte yo también!!!! tenemos que hablar con calma, y no a la salida de conciertos!!!! qué bella eres!!!!

besos a miles!
K

síl dijo...

qué grande àlex! es increíble lo que hace día a día...
un beso, kika, espero que estés bien acompañada de la magia