06 marzo, 2009

Llamémoslo inspiración (o mejor no)

Desde que escribo sé que mis musas tienen horarios extraños. Me pueden sorprender mientras duermo con un sueño que sea verdadero material novelable o con una idea que salta desde un anuncio de la tele. Claro que tanta inspiración no sirve de nada si no me pilla trabajando o, al menos, con un sitio donde escribir. En esos casos sirve cualquier cosa, una servilleta, el buzón de voz de un móvil ajeno y otros soportes casi inimaginables.

Sin embargo, la inspiración que muchas veces me hace trabajar en el horario de los suicidas – de cuatro a ocho de la mañana – rara vez es algo abstracto. En mi caso, las veces en las que la imaginación funciona en vacío, es decir, con alma de guionista de El Diario de Patricia, en plan a ver cuánto puedo retorcer esto, son bastantes menos que en las que miro alrededor, algo despierta mi interés y me pongo a trabajar sobre la cuestión.


Yo lo comparo a estar subida en una especie de montaña en la que hace mucho frío, y de repente viene alguien y te trae un poco de sopita caliente. O, mejor, un té o un colacao.


El caso es que esta mañana mi tacita de té ha venido en forma de un paquetito envuelto en un papel color teja, con su lazo y todo. Estaba en mi mesa de la clase y tenía mi nombre escrito, no una, sino dos veces.


He mirado alrededor con mi cara de acepto sobornos. Y al otro lado del aula, he cruzado la mirada con mi sobornador. El Chinito había llegado a la cima de la montaña, donde el viento gritaba y me revolvía el pelo.


Más feliz que un regaliz, he abierto el regalo como si fuera la mañana de Reyes.


Lo curioso de todo el asunto es que llevo un par de semanas trabajando en un poema que tiene al Chinito como involuntaria inspiración.


Y es que con la gente que conozco, escribir cosas bonitas no tiene mérito.


2 comentarios:

Queens dijo...

Ohhhh...esas cosas hacen que una siga teniendo fe en el mundo. El Chinito es un chico fantástico.

Besotes

Q

kika... dijo...

y tú eres fantástica también!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

besos y magia!
K