09 marzo, 2009

Amnesia emocional

Eres Guy Pearce. No la drag de Priscilla, reina del desierto, ni el policía decente de L.A. Confidential.


No digo que no me quisieras. No te acuso de mentir. No parecías convencido, lo estabas. Podría decir que hay testigos, pero ellos sólo me hacen falta una vez al día para confirmar lo que ya sé. El resto del tiempo puedo decírmelo a mí misma.


Cada vez que me ves, me amas intensamente. Soy la única, la mágica, la que siempre es capaz de darle la vuelta a la vida. Y al minuto siguiente, en cuanto pierdes la concentración, en cuanto dejas de apuntar cosas en tu libreta, mi recuerdo desaparece a la misma velocidad que había llegado. Se diluye como un azucarillo sobre la lengua: con dificultad al principio, velozmente al final.


Apenas veinte segundos y, si no tienes un bolígrafo a mano para escribir mi nombre, me esfumo.


Tu cerebro disfruta de nuevo espacio para volver a querer apasionadamente a alguien, y da igual si soy yo u otra, porque el convencimiento que arrastras es igual de férreo que quien busca al asesino de su mujer y trata de guardar los hechos en el bolsillo de su memoria. En tu caso ese bolsillo es inexistente o está descosido y por la perforación se escapan las duplicidades y las explicaciones. Sólo encuentras pedacitos de papel que te llaman cobarde y no sabes por qué.


Para retenerte, habría sido necesario tatuarte el cuerpo con señales que impidieran tu amnesia emocional. Sustituir el borrón y cuenta nueva constante por una marca de lápiz de labios permanente. Cada línea sobre el cuerpo sería la explicación para hacerte volver. Pero me conoces poco si crees que sería capaz de dejarte escritos con tinta indeleble los caminos hacia mí.


Únicamente ha podido retener tu memoria la que se ha deformado el cuerpo de manera voluntaria. Y sé, para su desgracia, para la tuya y para la mía, que su éxito no ha sido más que el de crearte un recuerdo parcial.


Ahora entiendo el motivo y la culpa.


Eres Guy Pearce. No la drag de Priscilla, reina del desierto, ni el policía decente de L.A. Confidential.




Los recuerdos desvirtúan.
Son una interpretación, no un registro.

Y no importan si tienes los hechos.


Leonard Shelby en Memento



La amnesia emocional anterógrada es un concepto acuñado por Lady K a propósito del protagonista de este post…


6 comentarios:

ETDN dijo...

Uauhh, Kika. Me ha encantado el texto. Intentando ignorar que se basa en hechos reales, la elaboración "literaria" es redonda. Se me caía la babilla al leerte.
Me sobra la última línea, la referencia estaba clara desde el principio (supongo que para todos los que han visto la peli y los que no pues se quedarán igual...), pero por lo demás aquí ando, leyéndolo una y otra vez...

Por cierto, el sábado actua Kico Gómez en el Zanzibar, ¿vas a ir? Me encantaría verte.

Mil besos y a seguir escribiendo así (como ya te he dicho alguna vez: no hay mal que por bien no venga y los tipos impresentables suelen proporcionar gran material literario...)

besos

kika... dijo...

oído cocina!!!!!!!! lo he modificado, tienes toda la razón, queda mucho mejor así...

y me alegro mucho de que te haya gustado!!!!!!!!

besitos
K

kika... dijo...

(lo que sí que he dejado es la cita, que me encantaaaaa)

ETDN dijo...

Sí, claro, la cita es lo que redondea el texto y le da sentido. Es la pista sutil, la que valora el lector inteligente, el que desde el principio ha reconocido el guiño. Por eso mencionarlo era un poco "patata patata" (eso lo decóa ina profesora mía y me encanta el concepto).

Por cierto, gran y extraña película. Y Guy Pierce para devorarlo vivo.

¡Disfruta de la primavera, rubia mágica!

Lorena dijo...

Yo quisiera tener ahora, una amnesia emocional, escribí este titulo en Google y me apareció esta nota, que habla de mi historia, absolutamente, comentan sobre una película, de que Película se trata?? me encantaría verla

kika... dijo...

la película se llama "Memento"...

a ver si te sirve...

besos
K