01 marzo, 2009

Alejandro Martínez meets Jaime Gil de Biedma

No sabía si titular Martínez versus Gil de Biedma, o mejor MartínezGildeBiedma, o La noche en la que conocimos a Ouka Leele. En el fondo hubo algo de todos esos títulos – y de otros que no menciono por economizar espacio – en la noche de ayer.


Musicar o musicalizar poesía (ayer tenía dudas, ahora ya sé que la RAE acepta las dos, aunque a mí cuándo cuernos me ha importado la Academia) es probablemente una de las tareas más complicadas que existen. No es comparable a ponerle letra a una música preexistente o adaptar una canción a otro idioma. Ni siquiera a componer un tema. Esas son de salto mortal, claro, pero lo de la poesía son palabras mayores. Se corre el riesgo de la doble traición. Que el musicador traicione al poeta dejando su obra irreconocible para mal – si es para bien, adelante – o que el musicador se traicione a sí mismo al doblegarse a las exigencias del texto escrito.


Por eso cuando Mario Raya me dijo que tenía que ir a ver lo que Alejandro Martínez había hecho con los versos de Gil de Biedma, me invadió una mezcla de ilusión y escepticismo. Se me mezclaron por dentro frases de este calibre: a ver cómo le ha quedado, si Mario dice que está bien…, ¿le gustará a mi madre?


Todo ello con el agravante de que los conciertos eran una especie de edición limitada para coleccionistas. Sólo dos: uno en Barcelona y otro en Madrid. Como Gil de Biedma, que publicó tres libros nada más. No había que perdérselo. No quería perdérselo mi madre. Ni la familia cercana del poeta: allí estaba desde una hermana suya hasta varios sobrinos, además de una amiga íntima que le mostraba a Alejandro una fotografía suya con Jaime Gil de Biedma.


El escenario, abarrotado. Además de Martínez y su piano, Christian Chiloé a la batería y Mario Raya al bajo. Eso y un pie de micro que amenazaba constantemente con aterrizar sobre el público de la primera fila. Claro que como había confianza – las de la primera fila éramos Nares, mi madre y yo – el cacharro podía aterrizar tranquilamente si quería.

La primera en la frente. T’introduire dans mon histoire después de escuchar al propio Gil de Biedma recitando un fragmento de Pandémica y celeste. Suspiros, aplausos. Más, queremos más. La manera en la que Alejandro le ha puesto música a la poesía engancha, tiene un efecto parecido al de las olas del mar, que te pasan por encima empapando pero sabes perfectamente que lo mejor viene cuando vuelven después, se te enroscan en los pies y cambian la temperatura.


Temperatura helada del frente de Smolensk, con una versión que me encantó de Ruinas del Tercer Reich.


Era muy importante que el concierto fuera didáctico. Porque si complicado es musicar poesía, cantarla es muy difícil también. La palabra debe entenderse, no se puede caer en la elevación ni en la pedantería, y es muy importante no dar nada por sabido. Alejandro Martínez realizó anoche una labor didáctica fundamental, explicando a pinceladas vida y obra del poeta, acercándose al público con modestia y sin dramatismo. Mostrando simplemente, dando importancia a la voz sin descuidar la música, como por ejemplo en Novela de un joven pobre o Contra Jaime Gil de Biedma. No pude evitar reci-cantar (nuevo verbo que me acabo de inventar) lo de los chulos, las floristas.

Flores barcelonesas en Albada, con Alejandro solo ante el público, acompañado apenas por su piano. Y aunque él dijo que su gristisjí sería Idilio en el café, para mí es indudablemente Peeping Tom.


Sólo le falta contar por qué ese poema se llama así. Ayer se lo relaté a Mario, pero no pude decírselo a Alejandro.


Espero poder hacerlo pronto, en algún rinconcito con olor a té, en un pasillo de bar, en mitad de la calle. O mejor aún, con un abrazo enorme. De tu Kika.


Ahora sólo falta el disco.


3 comentarios:

Niuqech Madhatter dijo...

Qué suerte y yo trabajando mientras tanto.

Me pido un concierto de Alejandro para ya mismo, jajaja. (Espero)

Aguantando Mecha dijo...

Me gusta que lo pases bien.

Besos desde el bulevar, Bob

kika... dijo...

niuqech... pues a ver si Alex hace más conciertos de estos, porque visto el éxito...

bob... gracias...

besos y magia,
K