14 febrero, 2009

Un San Valentín de muerte

San Valentín sólo me hace gracia cuando cae en sábado. No es porque así me puedo ir a cenar o al cine con la contraparte, sino porque si el sábado es día catorce, el viernes ha sido trece.


Viernes 13, como la peli.


(sonrisa maligna)


El día de la mala suerte en la cultura anglosajona seguido por San Valentienda. Surrealismo casi insuperable. Y claro, Ojos de Gamba tenían que hacer algo en tan señalada fecha, porque su espectáculo de variedades poco variado (sic) es de lo más apropiado para San Valentines de muerte.


La noche empezó complicadita: al principio todos llegaban a tiempo pero luego nadie llegó a tiempo, así que terminé en la puerta de El Juglar esperando a que abrieran y pensando en hacer uso de la prerrogativa que se me había concedido de pasar a la prueba de sonido. Lo que pasa es que, por mucho que me inviten (y por mucho que me encante ver esos momentos, tampoco me voy a poner estupenda negándolo), la prueba es un momento realmente íntimo en el que si vas a estar, no puedes decir nada, y si todo suena mal, pues claro, hay que decirlo… y es un lío. Así que me pedí una cocacola light – según Leo Minax ese es el secreto de mis constantes ganas de trasnoche combinadas con la capacidad de levantarme pronto a la mañana siguiente – y esperé mientras observaba a la gente que iba llegando al local con una sorprendente puntualidad… y que se marchaban a cenar cuando les decían que la cosa iba a empezar tarde…


Al final, me encontré con Nares, Queens y el Malo de Orcasitas (bautizado por Queens, je je je). Menos mal.


Queens dice que los conciertos ojogambiles siempre coinciden con días plof (que son mucho peores que los días pluf) y es como si estuvieran puestos para meterte en vena un montón de alegría. Creo que tiene razón. Por primera vez, iba a ver al grupo al completo, ya que a Israel Aparicio (voces y guitarra), Robbie K. Jones (percusión y coros) y Marcel Mihok (bajo) se añadía Diego Tabera a la guitarra solista y los coros.


Yo iba uniformada con la camiseta reglamentaria del grupo, Queens llevaba la chapa, y junto con Nares nos convertimos en un cuerpo de baile improvisado pero muy divertido. Los conciertos de Ojos de Gamba llaman a la participación, a la risa, a la interacción. No hay distancia entre el público y el grupo, sobre todo gracias al buen humor de sus componentes. Cualquier cosa es susceptible de producir una carcajada: desde el precio – negociable, por supuesto – de las camisetas reglamentarias hasta el saludo de rigor al técnico de sonido.


El animal fetiche del grupo estuvo presente en la canción Ojos de Gamba, que es una de mis favoritas, además de en el gritisjí clásico La paella y la gamba. Conocimos la verdadera historia de Albert Einstein y su hermano Frank (si no habéis pillado el chiste…). Bailamos la Samba en el Museo de Cera, viajamos en el metro esperando que nos salvara un minero (jijiji) e hicimos los coros más sexys de la noche en Dame.


El fin de fiesta trajo uno de los momentos más esperados: Sergio Gómez subió al escenario para cantar Mi gato, esa canción de amor (eterno), aderezada por un público entregado que gritaba a 300 decibelios lo de y mira que yo no tengo gato…


El objetivo del concierto era que fueran más de cien personas. Creo que se cumplió con creces, a juzgar por el manifestómetro que estimé a toda velocidad.


¿Y qué será lo siguiente con lo que nos sorprenderán Ojos de Gamba? Habrá que verlo. Aunque interesante va a ser, seguro.


La celebración Sanvalentinesca comenzó en el postconcierto. Pero, como todos los postconciertos, esa ya es otra historia. Sólo puedo decir que mezclamos vodka polaco, mojitos cubanos… y un cuento improbable acerca de una chica llamada… CincoCervezas.


Todo eso sin dar positivo en los controles de alcoholemia, aunque no nos hicieron ninguno… aunque lo que sí pudo ocurrir (o más bien no) fue este diálogo:

Queens – Uf… ya es San Valentín…

Kika – Anda, pásame un chupito de Polonio-210.

Nares – No, ¡mejor un Myolastan!

Kika y Queens – Sí, sí, mucho mejor…


2 comentarios:

Nares Montero dijo...

Rigurosamente ciero! aunque lo negaré siempre! jajaja!

Un comienzo de san valentín o sin valentin memorable... el final jajaja ya es otra historia...!!!

jajaja

(es otra historia que te contaré en cuanto tenga ocasión o medie un Polonio-210)

ailofyu! tu mach!

kika... dijo...

sí, sí, todo verídico je je je je...

y sí, lo negaré siempre (ya me contarás el final)

besitos
y
magia
K