15 febrero, 2009

Lo de las escritoras suicidas

A veces pienso que estuve a punto.


A punto de descreerme, de blindarme, de dejar de cogerle el teléfono al mundo que llama insistentemente.


Cuando salir adelante parece imposible por la rémora sentimental que arrastro, es fácil caer en la tentación de amputarme la parte que no funciona. El problema es que suele ser difícil identificarla y corro el riesgo, el riesgo gigante, de cortarme el miembro sano.


Hay que tener cuidado.


Yo nunca lo tengo.


Al final me paro y me doy cuenta. Mi madre me mira y dice que ella no quiere ser Eluana, que hará testamento vital, y confiesa que siempre ha estado preocupada por mi afición a leer a las escritoras suicidas. Lo niego. Yo no leo a las suicidas.


Lo de la Plath, la Woolf – por Dios, si hasta tengo una cita suya en el header del blog – la Pizarnik (tampoco he leído mucho a la Pizarnik) son accidentes. ¿Y Marga Gil Roësset?… Mamá, si Marga no era escritora. ¡Era escultora y dibujante!


Me gustaría decirle tranquila, eso no me va a pasar a mí, pero por muy segura que esté, no puedo liberarle de la sospecha del desequilibrio interior. Sólo añado que soy inmortal y cojo la guitarra para tocar la última canción que he aprendido.


Esta.


Idilio

Marga Gil Roësset



Es domingo. Hace sol. Por primera vez desde hace mucho tiempo, veo claramente cuál es la extremidad a amputar. Ninguna de las dos. Ni siquiera la enferma. Puedo traicionarme por diversión, pero no por culpa. Puedo decidir traicionarme yo, pero no que lo haga otro.


Nunca anduve cerca de dejar de creer.


Supongo que las fronteras están donde decidimos ponerlas.


Así, cuando creemos que ya hemos llegado al límite del descreimiento, aún queda espacio suficiente para respirar.


7 comentarios:

Oihana dijo...

Me gusta. Todo en general. Como lo has expresado. Tu fuerza. Me gusta porque me siento identificada. Y cuando me da el punto de "despecho" suelo tender a romper con todo, sin miramientos. Me has hecho reflexionar. Y tienes razón.

No conocía la pintura de Marga Gil Roësset. Confieso que me ha encantado. Voy a ver si investigo más acerca de ella.

Un beso enorme guapa. Te lee siempre,
Oihana

kika... dijo...

yo siempre te leo, ya lo sabes. trabajaré en esa camiseta...

y lee la historia de Marga. vas a llorar tanto como yo cuando me la contaron, estoy segura.

y yo también tengo mi punto de despecho, no te vayas a creer. pero en eso soy como el dr house, que se dio cuenta de que su vida sería mucho peor si se cortaba la pierna, con dolor y todo...

besosbesosbesos
K

Trovador errante dijo...

Rubia, me sigue haciendo efecto tu magia, en tu torbellino de oro.

Soñaré 3 cervezas, una guitarra y cantarte bajito: es rubia, el cabello suelto...

kika... dijo...

me gustaría verlo...

besos
K

Aguantando Mecha dijo...

KikaPop, me matas con Marga y me das la vida con el Domingo Astromático.

Si te contará mi domingo con choque galáctico y con un '¿cómo voy a continuar?' al alba.

'Sé que a veces piensas que estoy algo ido,
pero nunca pierdo una sola oportunidad de admirar cómo...' como me regalas la vida.

Tu magia me hace pasear siempre por nuestro bulevar, donde te cuento todo, donde no hay fronteras, donde siempre creemos, y sobre todo, soñamos.

Muchos besos y una cerilla especial que sobrevivió, porque la guardé para ti, Ignacio

NáN dijo...

Primero vivir. Después, hay que quitarle al suicidio la mala prensa que tiene.

Pero por ese orden.

kika... dijo...

Bob... yo también me quedo aguantando mecha... (puse la versión con Zahara un poco pensando que te gustaría más que la original)...

Nán... totalmente de acuerdo. Más que nada, hay que despreocupar a las madres. Que luego se ponen nerviosas con eso de las escritoras suicidas (me consta que mi madre no es la única)... aunque ya sabes que soy inmortal (je je je)...

besos y magia,
K