12 febrero, 2009

Asuntos particulares (primera parte)

Morir es un arte, como todo.

Yo lo hago excepcionalmente bien.

Tan bien, que parece un infierno.

Tan bien, que parece de verdad.

Supongo que cabría hablar de vocación.

Sylvia Plath



Hay días en los que vas a disolverte. En todos los sentidos. Deshacer lo construido, disipar el humo de la vida, desvincularte de personas, destejer relaciones. Como una aspirina efervescente: lo puedes hacer con más o menos alegría, pero sabes que en cuanto termine la jornada de ti sólo quedarán espumarajos. No sirve de nada engañarse acerca de los desenlaces, quizá sirva no mirar de frente, evitarlos, postergarlos, pero si el fin del día es la disolución, a disolverse hay que ir. Algunos aspiran – aspiramos – a dejar una estela que quizá intenta decirle a la vida que no nos gusta que al final el agua de nuestro vaso pierda las burbujas aunque lo aceptemos. Una pequeña rebeldía.


Las pequeñas rebeldías son peligrosas. Las grandes, antisociales. Los dos tipos me gustan. De ahí mi tendencia a la desadaptación voluntaria, a desabrocharme como una cremallera de la realidad. Eso sí que es peligroso y no la rebelión mundana de tomarme un día para solucionar mis asuntos particulares, caminando hacia la disolución como si diera exactamente igual.


Se supone que debería rechazar mi vida contigo porque se parece demasiado a un guión cinematográfico. Tienes ojos de canica, de enamorador profesional (qué buena la definición que me dieron), y yo, que te amo a ti y al peligro, he decidido que tengo que solucionar todos mis asuntos particulares de golpe. Tú dices resolver, yo digo solucionar, pienso en la diferencia mientras voy a disolverme en el metro, con los cascos puestos, mirando con los ojos entornados al tipo que acaba de pisarme, dudando si desearle un cáncer de próstata a estas horas de la mañana o pasar de todo y llegar a mi cita.


Dudando si abrazar, besar o dar un frío buenos días, o incrementar(me) la confusión diciéndolo/haciéndolo todo a la vez. Dudando si pensar que citarme para disolverme el día de tu cumpleaños es una broma macabra del destino o una decisión consciente. Claro que haber nacido el día en el que se suicidó Sylvia Plath no puede ser una broma. Lo calificaría de casualidad si no fuera porque contigo o todo es casualidad o nada lo es. Ya no sé cuál de las dos opciones es más factible.


Recordarte que no sé si soy tu doble o tu mitad.


Soy Rokia Traeré en el videoclip de Dounia, menos el pelo al uno, claro.


Y ahora, al museo.



clic aquí para ver el vídeo


Rokia Traorè

Dounia


6 comentarios:

Trovador errante dijo...

Ánimo mi niña. Como nos cuesta cerrar a algunos. Mi niña de ojos grandes y acogedores me tuvo que dejar (y volver a buscar) más de una vez.

No es fácil desquerer, para mí menos fácil que olvidar -que dicen es cuestión de tiempo-. Recordar va por otros derroteros.

Un beso y luz rubia

txilibrin dijo...

GUAPA

Abrimos y cerramos más de lo necesario. Cómo cuesta pasar página dios míoooooooooooooooo...

Una cosa... QUIERO PATINAR CONTIGOOOOOOOOO (Tengo rodamientos y ruedas nuevoooooooooooos)

MMMMMUA

NáN dijo...

Quien resuelve es una persona "resuelta".
Quien soluciona suele ser una persona "discreta".

Recuerda lo de las "pequeñas muertes". Son vitales.

kika... dijo...

trovador... yo es que no desquiero, no dejo de querer... igual que el sentimiento me encuentra, espero a que se transforme y pase a querer de otra manera. Lady K me dice siempre que a mí lo que me destruye es no querer, es odiar o no querer por tener que hacerlo... así me quedo sentada. dejando mutar el sentimiento y curándome las heridas, que son grandes, numerosas y además yo las encuentro humillantes, aunque mi situación, la verdad, de humillante tiene muy poco, pero bueno... Llegaré, me curaré como siempre, me disolveré. Sé que puedo conseguirlo y además tengo vocación de ave fénix...

txili... patinamos cuando quieras... fzzzzummmm fzummmmmm ffffzuuuummm... yupi!...

NáN... exacto. Espero la metafórica muerte. Lo que pasa es que ya sabes que lo exprimo todo, que cuando la naranja no tiene zumo, sigo exprimiendo lo blanco y al final parece que doto a todo lo que tengo alrededor de la trascendecia... ¿que ya tengo? Si es que me comentas y me pones a pensar... y eso es taaaan maravilloso! Por eso te doy tantos abrazos!!!!!

besos a los tres
(y magia)
K

LUISA M. dijo...

Kika, camina, danza o vuela entre los obstáculos, tú puedes superarlos. No te disuelvas, más bien, renuévate renace, resurge más fuerte. Ten confianza en ti misma y "solucionarás" tus problemas.
Los versos de Sylvia Plath que citas, fantásticos. Sé que tienes buen gusto literario. Pero, hablar de vocación tratándose de la muerte, no sé...
Sólo me cabe comprenderlo si consideras la muerte como símbolo de final de un capítulo de tu vida. Analiza lo mejor para ti y, si es necesario (aunque duela), haz borrón y cuenta nueva y ¡adelante! Ya sabes que cuentas con tu magia y muchos amigos.
Besos.

kika... dijo...

Luisa... la verdad es que yo no quiero hacer de morir ningún arte. Soy inmortal, siempre lo digo (je je)... pero bueno, Sylvia es muuuy grande y los versos me parecieron muy bonitos.

Me quedo con tus ánimos!

miles de besos
y
muchas gracias (y magias)
K