13 enero, 2009

… se vuelven de la misma condición (o Historia de una cama, segunda parte)

Decía que llamé.


Pero como soy una aficionada al suspense, en plan Hitchcock (cutre), no conté qué fue lo que ocurrió. Aunque era previsible: el piso que se alquilaba era el del Paseante. Tuve que pedirle a su casera – con la de veces que habíamos hablado él y yo de su ínclita casera – que me repitiera el dato, cosa que hizo pensando que yo era lerda, por el tono de voz que me puso, más que nada. La impresión fue de las fuertecitas. Se va de viaje, me dice hasta mañana, todo tan normal… pero lo que planeaba era una verdadera desaparizione. Qué frialdad, cohone.


Recordemos que por aquel entonces yo estaba enamorada, se suponía que él también, y el tema del piso fue un chasco brutal. Por veinticinco gallifantes, explicaciones racionales para la decisión de dejar el piso: le agobiaba, nunca le gustó que la cocina no fuera de gas… un, dos, tres, responda otra vez…


Mi mitad enamorada buscaba respuestas – y se frustraba por no encontrarlas – mientras mi mitad cabreada se enfadaba cada vez más. Cuando me enfado, no suelo tener accesos de ira. Son más bien ataques de impotencia que derivan en frustración y tristeza, como muy bien me explicó Lady K ayer. Eso cuando no se combina con arrepentimiento: vamos, que me cabreo y al final termino llorando. Un asco. No voy a reproducir aquí todo lo que se me pasó por la cabeza, por innecesario y por imbécil, pero vamos, no creo que sea difícil de imaginar.


Aprobé y pasaron las Navidades.


Y aquí viene la parte esa de destino cabrón de la que hablaba ayer.


La víspera de Reyes me llegó un SMS de un compañero de promoción (y, sin embargo, amigo). Que había encontrado un piso monísimo, casualmente en el barrio paseantil. Vaya. Le pregunté que en qué calle, y él me dijo que en tal calle y tal número. Y a mí casi me dio un infarto, mientras preguntaba que si no sería el segundo derecha (pongamos por caso). Era. El mismo pisito del Paseante.


Mierda.


Mierda, mierda, mierda.


No pude reprimirme y le confesé de quién había sido ese piso, haciendo el papelón de reina de los hielos, como si me diera exactamente igual.


Lo que me ha contado mi compañero de promoción me ha dejado muerta. Pero tampoco es tan relevante.


Lo verdaderamente importante es que ahora el colchón del Paseante está en casa de mi amigo. Y que hoy ha venido mientras estábamos en el curso para decirme… que si podía ayudarle a localizar al Paseante porque él está esperando su propio colchón y la casa no es tan grande. Me han dado ganas de traerme el colchón a mi casa y dejarle un mensaje en el buzón de voz:

Paseantito, soy Kikina. Tengo tu colchón. Ya sabes dónde vivo.


Lo que pasa es que si me lo traigo, la hermaníssima lo quema. Fijo. O Lady K pasea por encima a todos los perros del barrio para que se meen en él.


Yo casi prefiero pintar una silueta de esas de las que pintan en CSI alrededor del cuerpo de los muertos.


Lo que es mío, es mío.


Si el Paseante leyera la frase anterior, seguro que le llamaría la atención el empleo del presente de indicativo.


Pero en esas cosas sólo se fija él.



7 comentarios:

Trovador errante dijo...

Mi niña no se merece nada de frialdad.

Yo tampoco y también la tuve.

Nunca mais, cohone!!! (como solo lo saben decir los granaínos de pura cepa)

Si me dejan tus socias, me apunto a perro del barrio.

Tu suéñame con susurros y olvida colchones

Queens dijo...

Un buen guión y una patadita en donde más duele si se pone... la mejor solución.

Besines otra vez nevados.

Q

PD: este finde quemamos madrid, jeje

Anónimo dijo...

no sé si es de miedo o de risa... me inclino a pensar que a estas alturas ya es de risa... y así lo cuentas, guapa!

besos y pun...ja!

cerillasGaribaldi dijo...

Lo curioso de esta vida hedonista, caprichosa y egoísta es que la gente ya no se quiere enamorar....

Oihana dijo...

Cuanta razón llevas Ignacio. Así mismo pienso yo. No sé si es miedo al amor, cobardía o simple individualismo, cáncer de esta sociedad.
Kika el que no se muera por ti de amor, no merece la pena. Valemos mucho más que todo eso.
Un besazo!

txilibrin dijo...

El mundo es un pañuelo... Impresionante de verda... Qué yuyu me ha dado...

Lo mío es mejor, "Relationship status: It's complicated", ¿quién coño soltero pone eso? JODER. Qué asco de vida...

Henar dijo...

Yo sigo siendo partidaria de que de todo hay una explicación mucho más sencilla de lo que parece a priori.

Seguro que hay una explicación que no se te había pasado por la cabeza y cuando la oigas será un "anda, claro, ¿cómo no lo había pensado yo antes?".

Paciencia y tiempo. No queda otra.

Un beso, linda,

H