26 enero, 2009

Las cinco fases del duelo (I): Negación

Hay momentos en los que la vida te atenaza y te tienta practicar la estrategia del avestruz: la cabeza debajo del ala, el aquí no pasa nada, el niño con los ojos tapados que dice no estoy. O la del caracol: agarrar el bolso como si fuera tu casa, irte con lo puesto, convencida de que nada es tuyo y todo va dejando de importar.


Esto no me está pasando a mí.


Caminar entre la confusión midiendo mal cada palabra. Errando el cálculo a propósito. Sintiéndome a ratos puta y a otros, principio y final de todo, sueño táctil, estoy a ratos, nada más que a ratos.


Supongo que tú no estás mejor. Confuso, deshilachado, subido en una carroza que no te pertenece a pesar de que haces lo posible por comprender.


Mientras, me pregunto cómo contarás la historia. Tu historia, claro, no la mía. La mía no. Me niego. Rechazo concederte alguna soberanía sobre mí, sobre mi cuerpo, sobre mi mente, niego tu existencia, no estás aunque vuelvas.


Ni avestruz, ni caracol. Salgo a la palestra, me expongo, lucho por continuar por verdadero convencimiento, puedo hacerlo, soy perfectamente capaz de ponerle al mal tiempo buena cara.


Negar es el principio de comenzar a no existir.


Pero no puedo negarte. Y quizá ni siquiera quiero.



Post Scriptum... no he abandonado el blog. Sólo he tenido mucho trabajo... y quizá incluso he intentado generarme aún más... hago propósito de enmienda a partir de mañana...


3 comentarios:

Jara dijo...

me recordaste esto:

... y ahora tengo que aprender a desnombrarte con los ojos mas que con la boca...

besos y música,
Jara

Pablo dijo...

no sé si quiero leer tus próximas cuatro entradas. ¿espero mejor a la quinta?

kika... dijo...

jara... qué bonito... sí que estuve en el barcelona 8!!!!

pablo... como ves por el post de hoy, no hay que cien posts dure...

besos y magia a los dos!
K