20 enero, 2009

La hermaníssima, analista política

La hermaníssima y yo estábamos las dos echadas en la cama de mi madre viendo por la tele la investidura de Obama. Qué bonito, qué americano, qué maravilla de sombrero el de Aretha Franklin. History in the making, como se dice en inglés. Vamos, que estábamos siendo testigas de un punto de inflexión histórico, de un gran momento para la política internacional. Difícil no ilusionarse. Bueno, no. Que yo en materia de política soy un poco escéptica.


Justo antes de que Barack prestara juramento, se me ocurre una chorrada.

- Hermaníssima ¿crees que el discurso será muy largo?


Ella, que sabe que me aburren mortalmente los discursos y que por mi ocupación no deberían, me mira con cara de hija, qué poco profesional eres. Yo añado:

- Espero que no sea como los de Fidel Castro…


- Es verdad. Hay que ver cómo es Fidel. Los guiones de sus discursos no se los darán grapados. Irán encuadernados, digo yo, porque habla durante horas. Le ponen agua, pero ni la toca. Con el calor que debe de hacer en Cuba. Todo el mundo ahí, escuchando, seguro que matados, y él, nada, ni un sorbito.


Se queda pensando, toma aire y dice, tan seria:

- Eso sí que es un dirigente.


Y tan a gusto.


2 comentarios:

Henar dijo...

¡¡Qué lindo header!!

cerillasGaribaldi dijo...

No tengo ni idea donde decirte cosas al oído: que el header me gusta, que la luz sobre tu perfil produce un destello en nuestros corazones, que la tormenta del estanque dejó daños irreparables, que no soporto que me mires con esos ojos, que mi música no puede hacer nada en tu realidad paralela, que busco la forma de escapar de esta telaraña y que una idea en quince minutos es más importante que sesenta diapos en una hora. Vive mi Suze, vive....