28 diciembre, 2008

Viviendo La vida aparte

Hacía un siglo – aproximadamente – que no iba a un concierto de Paco Cifuentes. Últimamente están tan llenos que no hay manera. Pero el jueves me decidí y le dije a mi madre que si se apuntaba. Ella, que no se prodiga nada últimamente, no lo dudó ni un minuto, y yo me di cuenta enseguida de que tenía muchas ganas de ver al cantautor sevillano en directo.

Y de pisar Libertad 8 por primera vez desde que aprobé. La última vez que salí por la puerta me fui diciéndoles a Eli y a Julián que ya entraría gritando cuando lo hubiera conseguido. Cumplí mi palabra y casi mato de un susto a los parroquianos de primera hora…


Antes del concierto, buena charla con la niña Amparo (así la llama mi madre), el propio Paco, Nares, Sonia y Raúl. Cada uno contaba los proyectos que se trae entre manos, todos bastante interesantes.


Creo que 2009 promete.


Para proyectos, el de Paco Cifuentes. Habrá disco nuevo para febrero, ahora mismo la grabación está muy avanzada, cuenta con Joaquín Calderón como productor y unas colaboraciones entre las que se cuenta Leo Minax. Leo es como mi madre: ella no va a los conciertos de cualquiera, Leo no colabora con cualquiera. Es una garantía de que La vida aparte – así se va a llamar el CD – será un verdadero acontecimiento musical.


Le pedí a Paco que me diera alguna pista acerca del disco. No sé por qué, pero temía la tentación del continuismo desde Adicto, su anterior trabajo. La tentación de mantener el mismo sonido, la misma producción… supongo que habrá sido grande. Con Adicto – esta es la misma metáfora que le dije a Paco – el cantautor había llegado a una pared ante la que podía detenerse y seguir haciendo lo mismo con garantías de éxito. Pero cabía la posibilidad también de girar a un lado o a otro, rodear esa pared, buscar algo diferente. Eso es precisamente lo que está haciendo: un sonido más rockero, canciones igual de poéticas pero con estructuras diferentes, convivencia de instrumentos minimalistas con sonidos más potentes. La verdad es que ya empiezo a tener ganas de escucharlo…


Algo pudimos ver durante el concierto, que comenzó con Libélulas porque, según propia confesión, Paco Cifuentes había decidido estructurar el repertorio por orden cronológico. Claro que este propósito fue difícil de mantener porque llegó al Libertad Gabi Etxeni, corista habitual de Tontxu y de muchos otros cantautores, figura respetada y querida en el circuito. Con ella, el cantautor sevillano interpretó varios temas, entre ellos, Belle de jour, en el que el público por fin se arrancó a dar palmas al compás (o en mi caso, hacer percusión anillo en vaso).

Desde Vestida de domingo o Epicentro, el concierto saltó a las últimas canciones como La vida aparte o la inspirada en El sabor de la sandía, que además tuvo una dedicatoria personalizada que agradecí muchísimo.


Una cuerda partida en la guitarra zurda hizo posible uno de los momentos más mágicos de la noche, con Paco Cifuentes cantando a capella su propia versión de Luz de luna. Mi madre, impresionada. Como dice Lady K, es tan extranjera para algunas cosas y tan racial para el tema del flamenco…


El postconcierto fue fantástico. Al grupo anterior se sumaron Alejandro Martínez y Lucía Caramés.


Pero esa ya, como la de todos los postconciertos, es otra historia.


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