02 diciembre, 2008

Lista de cosas pendientes

Siempre hago una lista de cosas pendientes en la agenda para decidir no hacerlas.


El poema congelado desde hace casi un mes en una hoja de papel escrita por las dos caras me mira mal. Termíname, te ordeno que me termines, tienes que acabarme, me estoy llenando de palabras pero sé que me falta trabajo, sabes que me falta trabajo.


No puedo dejarme tiranizar por un folio escrito con rotulador azul, en un minuto pasará a las amenazas y entonces dejará de hacerme gracia. Tendré que romperlo en mil pedacitos y cuando caiga a la papelera los trozos compondrán un poema nuevo de palabras fragmentarias, aleatorias. Podría ser que incluso fuera mejor que el que estaba escribiendo, la suerte puede ser así de cruel.


Realmente tengo que ordenar el armario o los monstruos que viven dentro me comerán, harán desaparecer mi jersey favorito, ese negro y barato que tiene muchas bolas pero nunca me decido a tirar y que me da vergüenza ponerme. Las sombrereras ya no caben y se amontonan detrás de la almohada como equilibristas contratadas por una empresa de trabajo temporal. No lo hacen bien, no les importa caerse y que de su interior surja una diadema con botones y plumas, que el cañón de la pluma se parta y yo tenga que volver a empezar ese trabajo delicado que me destroza los nervios.


Tengo discos por escuchar, mucho que escribir, lo apunto en la lista de cosas pendientes para decidir escuchar y escribir,

la lista de lo obligatorio se está convirtiendo en

la lista de lo perentorio se está transformando en

la lista de lo voluntario.


Despacito, porque ahora tengo tiempo, dice Sun Tzu que tenemos que tener esa conversación en la que él es Obi Wan y yo la joven padawan y hablaremos de lo que es tener tiempo, hablar con gente, agobiarse mucho. Yo pensaba que no necesitaba consejos al respecto, pero hoy es el primer día en el que tengo tiempo, tiempo de hacer una lista y de decidir no hacer cosas.


Tiempo de ponerme mis gafas de sol nuevas, retro y con montura felina-leopardil y salir a la calle a no hacer nada. O a hacer poco.


O a no hacer, voluntariamente, ni una sola cosa de las que he apuntado.





La canción… Antes, de Julieta Venegas. Antes me gustaba mucho más su música, la verdad…


3 comentarios:

Trovador errante dijo...

Joven Padowan, tiempo vida ser.

Y nunca se pierde, a mi me tanquilizó mucho pensarlo...el tengo que hacer sin parar...las listas de cosas...la hiperactividad de mi ex...

Improvisar, dejarse llevar, escuchar lo que piden el cuerpo y el alma...y las obligaciones, que también están ahí.

Espero que no pienses ya en los exámenes y que esperes el momento chincheta plácidamente.

Nares Montero dijo...

Esa es mi eterna lucha querida Kika. Todo por hacer, todo listas , todo desorden, todo el caos de mi habitación, todas esas responsabilidades con los demas, con una misma y al final un montón de nadas. Necesarios nadas.
Yo tengo otro poema esperando que me mira mal, fatal, y ni siquiera se si está acabado, quizá si. El último post es más poema que post? aún lo dudo...solo era la crónica de lo cotidiano y sin embargo era más urgente que el poema terminado o no, que espera en la bandeja de borradores...
Tengo listas de libros, de discos, el periódico esperando sobre la mesa... pero no están.
No se explicarlo tan bien como tu pero te entiendo perfectamente.
Un besazo preciosa Kika!

kika... dijo...

trovador... ayer comentaba precisamente que yo siempre improviso, que no hago planes más allá de un mes (y un mes me parece la eternidad). No sé si es bueno, malo o regular, sólo sé que de otra manera la vida me asfixia como un corsé. Por lo que veo, te pasa lo mismo. Es fantástico ¿verdad?

Nares... a veces la palabra escrita, el trabajo de escribir (porque sí, tiene trabajo aunque no sea un trabajo) tiene algo de tiranía. Pero luego vamos nosotras, cogemos y escribimos la lista de lo que no vamos a hacer y nos quedamos tan a gusto. Así somos. Y la semana que viene, café, fotos, tarta y lo que se tercie.

miles de besos
K