16 diciembre, 2008

La niña de la teta

Hace más o menos un año, Lucía Caramés me firmaba su maqueta y decía: por fin voy a hacer el disco, me lanzo, aunque sea un suicidio económico…


Lo que se tarda en hacer un disco. Lo he visto crecer, despacito pero seguro, con sus quebraderos de cabeza y sus momentos de duda. Con un grupo de personas detrás, desde los amigos y familia de Lucía hasta las personas que la seguimos con todo cariño, pasando por Moncho Otero, Rafa Mora o Alejandro Martínez, dispuestos a hacer todo lo necesario para que La niña de la teta saliera adelante. En el centro, la luchadora Caramés: modesta, agradecida y sobre todo, tan valiente como las letras de sus canciones. Valiente porque podría haber permanecido sin tomar ni un solo riesgo como compositora de éxito: ha colaborado, entre otras, con María Jiménez, Malú o Pasión Vega.


Eso habría sido lo sencillo, pero no es Lucía una mujer amante de lo fácil.


Anoche, aunque era época de cenas navideñas, y lunes – ya he dicho que no sería fácil – Galileo Galilei estaba lleno a reventar. La gente se acumulaba en las escaleras, la barra: moverse era complicado, casi imposible, y era tan buena señal. En la puerta, Lady K y yo nos encontramos con Moncho Otero y Rafa Mora, otros creyentes en Lucía, que le han brindado su apoyo desde el principio (no hay que perderse Célibe, el tema que cantan los tres en el último disco de Moncho y Rafa, Viento de octubre). Me avisan de que el disco es una belleza por dentro y por fuera, que ha sido un trabajo enorme y que me va a encantar.


Comienza el concierto. Primero en formato acústico (Viento de menta) para después ir presentando a la banda (Txarli Solano al bajo, Iván Mella a los teclados, las guitarras de Andrés Resach y César a la batería), repasando, por ejemplo, La chica pistolera, que apareció renovada con decidido aire folk. No es muy común que en el primer tema ya se escuche al público dar palmas. Pues eso ocurrió ayer y fue creciendo hasta el comienzo de una segunda parte mucho más eléctrica, con un sonido pop-rock que estaba en perfecta sintonía con lo cantado.

La música nos sirvió en bandeja la prodigiosa voz de Lucía: nos llega así Tu etílico, yo maniática, toda la fuerza de Voy a dejar de mirar, y una de esas canciones que forma parte de la banda sonora de mi vida: Vivo al límite.


Uno de los momentos más emocionantes fue la colaboración de Alejandro Martínez, que ha dejado sus teclas y uno de sus temas (Contigo) en el disco. La niña de la teta fue ayer un blues intenso, que se mezcló con la única versión del concierto, A quién le importa. Toda una declaración de intenciones.


Aunque una de sus canciones se llame Me dejo llevar, Lucía Caramés no parece dispuesta a venderse ni comprometer lo que hace. Sabe mejor que nadie que el trabajo duro da sus frutos. Es tan joven que da vértigo pensar qué le estará pasando dentro de diez años. Es tan honesta que atrapa desde el escenario, que cautiva en el cara a cara, que es feliz con su disco y se le nota tanto…


Calidad musical y calidez humana.


Lucía Caramés: un nombre a conservar y tener en cuenta.

Ayer Lucía, un año después de embarcarse en el proyecto, me firmaba su disco. Y yo le firmo a ella todas las palabras que quiera.


6 comentarios:

Microalgo dijo...

No he escuchado nada de ella. Pecado, supongo. Ya lo haré. Gracias, Kika.

Mar (La vieja sirena) dijo...

El concierto me lo perdí pero gracias a tu comentario me lo he imaginado un poquito, gracias.
Eso sí, el disco lo conozco bien, es buenísimo, yo también le recomiendo a todo el mundo que lo escuche
Un besote, Kika

Trovador errante dijo...

"Me paso el día..."

(escribiéndote)

Que crónica más transportadora y seductora, como Lucía, a la que voy a conocer en breve.

Y las palabras de Lara si que están haciendo su efecto.

Linda foto pusiste en la portada, amanece, que no es poco.

Amenece en los nervios y el mal cuerpo del final de la espera, como los toreros antes de salir a la plaza, a tu plaza.

Besos cuidadores y abrazos celebrantes

Jaco dijo...

Me alegro muchísimo de que la presentación haya sido un éxito. A ver cuando tengo ocasión de hacerme con el disco.

(Quedan horas... voy a tomarme algo para los nervios)

Un beso

acróbatas dijo...

Qué bonito, qué maravilla...!!!

Me llegó una copia del cd hace un mes más o menos... y no he podido quitarlo todavía del coche, es una auténtica joya. Me hubiese encantado escaparme a Galileo a ver esa puesta de largo pero me tuve que quedar esta vez en tierra. Eso si, esperamos a Lucía con los brazos abiertos por aquí.

besitos... mágica.
Vanessa

Pd: por cierto, el lunes me llegaron tus besos de la mano del trovador errante... ;)
te los devuelvo multiplicados, guapa!

kika... dijo...

microalgo... pecadito mortal... así, de momento, te dejo su myspace:
www.myspace.com/carameslucia

mar... el disco es realmente estupendo, llevo una semana escuchándolo sin parar...

trovador... amanece, que no es poco

:)

pero en la foto, en realidad, atardece. tiene su sentido - en el fondo, al menos - o lo tendrá más adelante. mientras, me quedo con tus amaneceres...

jaco... cuéntame cómo van tus pesquisas literarias...

vanessa... me encanta enviarte besos con emisarios tan eficientes como Alex o el Trovador. Es un puente aéreo de besos! Yupiiiiii!

besitos y magia a todos,
K