10 diciembre, 2008

Dolor de oídos

Fue volver a pisar Madrid y percibir un pitido insistente desde el interior de mi oído izquierdo. El pitido se transformó en picor y ayer por la tarde ya era un dolor molesto que esta mañana había hecho el servicio militar, desencadenando los síntomas habituales. Ruidos raros, sensación de tener un aspersor en el hemisferio cerebral correspondiente e incapacidad para mover la mandíbula sin desencajar un ojo. De dolor, claro. Sin poder masticar ni hablar, cogí el libro de Lara (Cuatro veces fuego) y me metí en la cama a leer.


Durante la mañana sólo me levanté para hacer una chorrada muy gorda de la que no estoy orgullosa. Ya se sabe…





I go to the trouble like a light
Or like a dare
Trouble is just a friend to me, I know
It'll always be there

Trouble, Shawn Colvin



Leo porque quiero que se silencien los ruidos.


Da miedo decir eso de oigo voces, tanto es así que cuando era pequeña me asustaba al escucharme dentro de mi propio cráneo. Pasaron años de susto constante hasta que alguien me explicó que eso de oírte por dentro es pensar: te hablas bajito y así es como se hace.


Si leo se calla la voz. Mi hilo de palabras se entremezcla con lo escrito y se apaga el proceso de pensamiento. De esa manera me voy quedando en paz conmigo misma y establezco una relación con el libro. Para mí, leer es eso.


Volvamos a la voz. Aquí el número es fundamental, por lo que parece: si escuchas la tuya, piensas, si escuchas una pluralidad… lo más leve que te diagnostican es esquizofrenia, al más puro estilo del matemático aquel de Una mente maravillosa, que no oía voces, sino que veía gente, que digo yo que si ves gente debe querer decir que estás muy mal, peor que si sólo la escuchas, a menos que oigas a Dios (lo de verlo es más complicado, creo yo). Si oyes a Dios, estás terminal o eres Santa Teresa.


Voy a parar con las irreverencias.


Esta mañana me sobrevinieron quince ideas. Sobrevinieron, sí. Ni una servía para terminar el poema inacabado, aunque me crecen las uñas de los pies con sólo pensar que se vaya a quedar así, como dicen Queens y Lady K. Es verdad que es un poema de parto difícil, que se me está resistiendo, que pese a todo el trabajo sólo tiene dos versos buenos, quizá dos ideas más que podrían ser versos decentes. Empiezo a pensar en dejarlo en cuatro líneas: mutilado, indigno, inservible. Pero terminado.


Si llego a salir a la calle, habría bastado con que un autobús me hubiera pasado a menos de un metro para echarme a llorar. Creo. Supongo que es porque vengo de demasiada belleza, porque se me está pasando el síndrome dopaminérgico (creo que era ese el que me dijiste, Henar), porque nada en vacaciones me exigía pensar y cuando era necesario, lo hacía encantada. Probablemente tenga algo que ver con la presión en el oído izquierdo.


No pienso ponerle buena cara al dolor. Como mucho, me acordaré de aquel capítulo de House en el que el doctor, justificando su ingesta de vicodinas, le dice al trompetista de jazz:

- I’m in pain.

Y el músico le contesta:

- Aren’t we all?


A todos nos duele el oído izquierdo de vez en cuando.


5 comentarios:

ETDN dijo...

Bienvenida a la capital. A la realidad, aunque no sea la única, aunque haya muchas y todas paralelas y casi nunca la adecuada.

Gran canción. Cuántos descubrimientos musicales esta semana. Gracias.

El dolor. No es que sea partidaria del dolor, pero a veces nos recuerda que seguimos vivos. Aunque el de oídos es chungo. Ánimo.

El poema. Déjalo dormir y se cerrará solo. Seguro. Y si no pues es que tampoco era un gran poema. ;)

A la espera de noticias. El viernes se sabe, ¿no?

Un besote, rubia (ahora que Paris Hilton ha dicho que ella es la muestra viviente de que las rubias no somos tontas, yo mucho más tranquila y orgullosa de ser rubia, jahajjajahja)

cerillasGaribaldi dijo...

Hola (muy muy muy bajito)

Henar dijo...

Me temo que lo chungo está por llegar. Un parto no es un parto sin una depresión postparto que lo siga.

Aquí estoy para lo que necesites.

Un beso enorme y re-bienvenida. Mañana no me separaré del móvil (otra cosa es que lo oiga, pero separarme, no me separaré).

Y cuídate ese oído!

H

Trovador errante dijo...

Solo un gracias muy grande, que ahora sí, quiero dejar acá. Salieron palabras y muy lindas, quién me lo iba a decir...pero salieron.

Que te duela el oído es síntoma de buena salud auditiva, aunque claro que espero que deje de fastidiarte.

Aguza el derecho pues...para seguir escuchándo tan bien como lo haces.

Realmente tienes magia

La misma que un día te alejará de la ciudad, nos alejará de la ciudad y nos dejarán de pitar los oidos y el corazón.

kika... dijo...

etdn... me alegro de que te guste la canción, así que lo primero que voy a hacer es dejarte el enlace a un concierto de Shawn Colvin, a ver qué te parece...
http://www.fabchannel.com/shawn_colvin_concert

A mí me encanta. Me anoto todos tus consejos, yo tampoco soy partidaria del dolor, lo que pasa es que el de oídos se controla mal y se quita peor, vamos, que se quita cuando le da la gana... Y ya te contaré qué pasa con el poema, pero me quedo con lo que dices...

Ah! Y la nota podría saberse el viernes (¿vas a lo de Lara?), aunque hay rumores que dicen que hasta la semana que viene, nada.

Y nosotras las rubias (tú más rubia que yo, pero ya decía mi amiga la Brunbé que lo de ser rubia es una actitud) comandadas por Paris Hilton, conquistaremos el mundo. ¡Qué miedito!

Bob... gracias por el hola bajito...

Henar... sí. Después del parto, post-parto. Y no te lo vas a creer, pero hay momentos en los que pienso que voy a parir y no voy a reconocer a mi niño, y entonces... (pufffff)

Trovador... y tan lindas. Cuando quieras nos vamos de gira con la orquesta del Titanic o de ermitaños a Almería. Dice Queens que me ve allí cuando sea mayor...

besos y magia a todos!
K