15 noviembre, 2008

Mina (o reporterita de playmobil, IX)

Modelo y fotógrafo sostienen siempre un singular pulso donde el modelo presiona de tal manera que pide violentamente un acto de comprensión.
O quizás quien se pide tal acto soy yo mismo…

Un enfrentamiento que vivo con una mirada frontal.
Una mirada de púgil.
Un desafío: la presión de lo indecible que quiere ser dicho.

No puedo tener una mirada inocente.
Mi intención nunca es honesta.

Es maliciosa.

Recojo ecos vivos de lo que vieron mis ojos.
Poseer presencias me excita.
Me alimenta.
En esos momentos ni yo me conozco.

Fotografío lo vivo como ya muerto, con la intencionalidad de un forense y…
¡Ahí te quiero ver!
No es fácil.


Extracto del guión de la videocreación De donde no se vuelve.
Se puede ver en la exposición de Alberto García-Alix, en el Museo Reina Sofía (hasta el 16 de febrero de 2009)


Aún recuerdo cuando Mina me enseñó a pintar las fotos como Ouka Leele. Con un pincel muy finito y acuarelas muy lavadas. El barniz exterior de la fotografía se reblandecía: a regañadientes, iba admitiendo el pigmento. Al principio me parecía increíble que pudiera hacerse así, pero Mina estaba segura, si bien todo lo dice en silencio. Es de esas personas que no se sabe demasiado bien si suben o bajan, o qué piensan exactamente. Creo que me llevo bien con ella porque hace mucho tiempo que abandoné la pretensión de comprenderlo absolutamente todo: sólo trato de entender lo que es preciso para continuar mientras dejo inexplicado el resto.


Tuve mi primera cámara de fotos a los nueve años. Era una Agfa happy, de bolsillo, con carrete de cassette. Habrá gente que ni sepa qué eran esos malditos carretes. Al principio me encantaba y como mi madre decidió no revelar todas las fotos que sacaba, yo iba por la calle con la camarita sin carrete dentro, disparando a todo lo que se movía, registrando fotos mentales. Después descubrí que el blanco y negro era más barato, y que si no pasaba bien la exposición podía sacar una foto encima de otra: una quedaba definida y la segunda era una especie de recreación fantasmagórica.


Más tarde empecé a odiar mi propia cámara.


Eso es casi como odiarte las manos.


Creo que fue cuando me di cuenta de que no sólo merecía la pena sacar aquello que estaba en movimiento, sino que lo inmóvil casi me interesaba más. Fotografiar lo pequeño. Muy de cerca. Ahí di con la principal limitación de la Agfa: lo pequeño salía emborronado, los primerísimos planos, aún peor.


Fue un descubrimiento terrible.


De esa época conservo el enfermizo gusto por las fotos con mucho contraste (la Locutora dice que sobreexpuestas), el blanco y negro, los planos medios, los desenfoques. Siempre me ocurrió lo contrario que a Alberto García-Alix: él dice que al principio, como no tenía ni idea, las fotos le salían con muchos grises. Esos grises que se convirtieron en su seña de identidad y hacen de sus fotos algo realmente especial. A mí sólo me gustan las fronteras cortantes entre luz y oscuridad.


Viví mucho tiempo entre cámaras prestadas, después Mina me enseñó a colorear las fotos, y al final me regalaron una cámara nueva en pleno comienzo de la era digital, ahora que todo es una especie de carrera de megapíxeles. No he aprendido a hacer fotos mejores, no tengo interés en saber demasiado, aunque Píter me dijo el viernes que cuando apruebe, me regalará un curso de PhotoShop para que pueda decir por todas partes que sé usarlo.


Mientras, sigue mi pulso con los modelos. Suscribo enteramente lo que dice García-Alix.


Muchas veces, incluso, la modelo soy yo misma.


En ese momento, me paseo por los contornos de la esquizofrenia, pienso en lo que soy y en lo que he sido: las fotos son sólo colecciones de pasados, así en plural. No encierran futuro alguno.


A pesar de que a veces, sólo a veces, tengan títulos como el de esta.



La mañana después

Madrid

2008


5 comentarios:

cerillasGaribaldi dijo...

Me tocas muy hondo: fotos y Kika, Kika y fotos.

La vida me ahoga y no me deja respirar, cuando toque fondo y coja algo de impulso te comento como mereces.

Besos ahogados, Bob

Nares Montero dijo...

Kica mágica!
Por fin me he decidido a recuperar mi blog. EL de verdad. El BLOG con mayusculas e intentar mantenerlo...
pero eso ya son esperanzas...
Le he cambiado el aspecto y despúes de un día de pensar y leer (y leerte) y permanecer atada a un trabajo que me deja hacer ambas cosas aki está el resultado.
Aún le faltan muchos detalles que espero ir perfilando con el tiempo.
No he querido borrar las entradas anteriores... apenas son 3 o 4 y guardan un poco de la esencia que quería tener en un primer momento el susodicho.
Te mando mil besos y mil gracias por que sin pretenderlo me has ayudado a dar algunos pasos importantes.
Nos vemos prontito mágica!
Nares.

Queens dijo...

Me encantan las dos fotos, la de "la mañana después" y la del collar.

Un besote

Y gracias por la tarde fotografica.

Q

LUISA M. dijo...

Hola, Kika:

A mí la fotografía me parece una hermosa afición, sigue con ella.

Gracias por poner el regalo que te envié en tu blog.
Cuando quieras nos tomamos juntas un café o un té (si lo prefieres), aunque sea de forma virtual.

Muchos besos.

Kika... dijo...

Bob, no dejes que noviembre, este malvado noviembre, este casi maldito noviembre, acabe contigo. Tenemos que retirarnos al bulevar, quizá pasear nosotros solos y ver caer la lluvia. Tranquilamente hasta que noviembre, si no le importa, acceda a dejarnos en paz. Ya sabes que estoy por aquí...

Nares... no sabes lo que me alegra leerte. Hoy me han preguntado qué era lo más bonito que me habían dicho nunca en el blog, y hay tantas cosas que no supe a qué carta quedarme. Pero una de las que me vino a la cabeza fue precisamente que yo te haya ayudado a dar pasos importantes. Madre mía!!!!

queens... ya hay resultados, esos afortunados feisbukeros que ya lo están viendo (y seguro que están experimentando unas sensaciones rarunas, ya sabes, por lo menos algunos... je je je)...

Luisa... un té me lo tomo de verdad, si voy por tu tierra, o si tú vienes por aquí. Y un té virtual (aunque no sé muy bien cómo sería eso), cuando quieras. Me hizo mucha ilusión recibir el premio y por eso está ahí, en la zona de honores...

besos y magia
K