26 noviembre, 2008

El cuaderno de las emergencias

El viernes me examino del último ejercicio de la oposición. De la primera parte, al menos. Y tiene gracia, pero he descubierto que la preparación de este examen no tiene fin. Es de esos en los que te dejan llevar la documentación que quieras, pero claro, todo el mundo se sabe el truco: cuando a un examen te dejan llevar los apuntes es que te van a servir de poco o de nada.


Pero nos llevamos maletas llenas de leyes, de papeles, de legajos. Ahora mismo mi habitación parece una mezcla entre la biblioteca universal de Borges y la secretaría de un juzgado. Y lo que me queda por colocar. Empiezo a pensar que en cuarenta y ocho horas no me va a dar tiempo. Queens se ha ofrecido a venir a ayudarme, pero ya me ayudó lo suficiente imprimiéndome y perforándome un montón de resoluciones de Naciones Unidas y otras cosas de similar interés. No podría condenarla a hacer más agujeritos…


El caso es que una de las cuestiones que tenemos que conocer mejor es qué hacer en casos de emergencia. Sí, sí. Pongamos – para que os hagáis una idea – que yo opositase a bombero: se declara un incendio ¿qué hace usted? o hay un gatito subido a la copa de un árbol, ¿cómo lo baja?


Un lío, vamos. Así que cogí mi cuaderno azul (no confundir con otros cuadernos del mismo color que tenían determinados líderes políticos) y decidí escribir una especie de decálogo para los casos de emergencia. Bueno, no es un decálogo porque sólo tiene ocho puntos (¿sería un octálogo?). Lo hice del tirón, y cuando lo he vuelto a leer, había puesto esto:


En caso de emergencia…

… lo importante es proteger la vida humana

… ponte en la situación de la persona afectada

… hay que actuar con celeridad

… hay que realizar las acciones con las que se gane más tiempo

… no siempre conviene desplazarse al lugar del siniestro: el tiempo que tardas en viajar es tiempo que no haces nada por resolver el caso

… piensa siempre en los recursos con los que cuentas

… quédate donde seas más útil

… piensa dos veces: siempre hay una solución que a la primera no se te ha ocurrido


Como dirían mis preparadores, lo más importante que hay que llevar al examen es el sentido común. Parece fácil de meter en la maleta, pero no os creáis. Es mucho menos abundante de lo que a primera vista cabría pensar. Bajo presión, el sentido común se achica y funciona regular.


Ahora que lo releo, les veo una aplicabilidad casi general a estos consejos…en caso de emergencia, pedidme el cuaderno.


[sonrisa muy nerviosa]


Mientras, machaconamente diría yo, suena una canción de emergencia...





6 comentarios:

Trovador errante dijo...

Buena suerte y mucha luz para el viernes. A mi, mi madre me sigue poniendo una vela cuando me examino de algo...;-)

Buenas pautas en caso de emergencia, y sangre fría, especialmente, sentido común y practicidad.

Y sabes qué...pues que a estas alturas de la corrida...me encanta dejarlo todo para última hora, lo acepté y se lleva mejor que antes...

Besos con sentido común

Jaco dijo...

Sentido común lo tienes a raudales, así que aunque se achicase un poco, aún te quedaría mucho al que recurrir.

Sigue acumulando apuntes y serenidad.

Un beso y muchísimo ánimo

Nares Montero dijo...

salvese quién pueda!
y ya sabes grita "fuego" y no "socorro"!...
por lo que pueda pasar...
suerte preciosa!

o mucha mierda!

Bs

Pablo dijo...

Suerte Kika.

Has de saber que sigo leyendo aunque firme menos.

mucha mucha suerte

kika... dijo...

mañana os contesto con detalle

de momento,
me quedo con vuestra suerte
vuestros deseos
y parabienes

me la llevo al examen de las maletas

besos y magia
K

Odisea dijo...

Seguro que ya lo lees después, pero….
¡¡¡ Mucha Suerteeeeee hoy !!!

Lleves en la cabeza lo que lleves, al final siempre sale hasta lo que está más escondido, incluso hasta lo que ni pensabas que nunca estuvo allí. Misterios de las emergencias opositoriales

Besos suertudos