07 octubre, 2008

Kika meets Bin Laden

Yo que siempre voy por la vida con diez minutos de retraso, a veces me adelanto a las cosas. (Según mi madre no voy con diez minutos de retraso, sino casi con un mes, porque nací más tarde de lo estipulado y con una carita de si llego a saber que esto era así, me vuelvo a meter pa’dentro).


Decía que me adelanto a veces. Aunque no sé si se trata de ir por delante o de ser capaz de ser más absurda aún que lo absurdo de la vida. Me da más bien que es algo así. El caso es que el sábado me tocaron mandaditos de nuevo, entre los que se contaba ir al banco, tarea odiosa donde las haya, porque yo en la cuenta sólo tengo setenta euros y por lo tanto, nadie me trata como clienta preferencial. Ni un boli me regalan. Yo que siempre he soñado con una mantelería del banco, o con un juego de maletas, he llegado a la conclusión de que eso sólo te lo regalan si tienes dinero suficiente como para comprártelo por tu cuenta. Digo yo que a la Koplowitz no le harán ilusión las maletas regaladas, las preferirá de marca.


Me da a mí que en el fondo el director de la sucursal está deseando que me largue, porque aunque yo no tenga un duro, soy la asesora de inversión de mi madre, que tampoco es que nade en la abundancia, pero por lo menos tiene más de setenta euros. En realidad, tampoco soy tan dura de pelar, peor sería el Arquero, que es el mejor inversor que conozco y no se iba a dejar timar por ningún banco.


Delante de mí en la cola había una chica que tenía un Bin Laden. Vamos, un billete de 500 euros, que no he visto yo últimamente en mi vida tanta pasta junta, aunque la verdad es que esos billetes decepcionan, porque son ochenta y pico mil pelas pero no ocupan nada. Hay veces en las que echo de menos los billetes de cinco mil, esos con los que te sentías rico antes de la inflación…


El Banco Central Europeo hizo el Bin Laden pero no se dio cuenta de que no lo aceptan en ninguna tienda. Eso es llamar a que se utilice como dinero negro (cuando yo era pequeña pensaba que el dinero negro era de ese color, luego supe que es igual que el resto). El BCE siempre provocando. Si no lo puedes cambiar, pues ¿qué vas a hacer con él? Guardarlo en un calcetín y esperar mejores tiempos.


Mientras yo pensaba en estas cosas, le llegó su turno a la chica del Bin Laden. El diálogo fue aproximadamente así:


Chica – Hola, quería cambiar este billete.

Cajera - ¿Es usted cliente de B…?

Chica – ¿Y eso qué más da? Si sólo quiero que me lo cambien…

Cajera – Es que si no es cliente, no se lo cambiamos. Es por todo el tema del dinero negro, ya sabe.

Chica – Pues sí, sí que soy cliente. ¿Necesita el número de cuenta o el DNI?

Cajera – No, no hace falta. ¿En billetes grandes o pequeños?


La verdad es que no parece que el banco esté muy comprometido en la lucha contra el blanqueo de capitalillos de 500 euros, más bien se preocupan del hecho de que tengas una cuenta. Yo, personalmente, habría gestionado la cosa de otra manera:


Kika – Hola, quería cambiar este billete.

Cajera - ¿Es usted cliente de B…?

Kika – No, soy traficante de armas/tratante de seres humanos/call girl de lujo, y como comprenderá mis clientes no me van a pagar en monedas de dos euros…

Cajera – Ay, qué pena. Es que si no es cliente, no se lo puedo cambiar, hay mucho dinero negro por ahí, ya sabe. Por mucha pinta de honrada que tenga usted.

Kika – Pues sí, sí que soy cliente. ¿Necesita el número de cuenta o el DNI?

Cajera – No, no hace falta. Se lo cambio ahora mismo. Ya sabía yo que usted era clienta nuestra de toda la vida.

Kika – Claro, claro, la gente que se dedica a mis ocupaciones también necesita tener el dinero a buen recaudo…


Todo esto y yo sin explicar por qué decía yo que me he adelantado, por qué me considero una visionaria en términos de política económica. Ayer mismo el Ministro de Industria, Miguel Sebastián, declaró que él era favorable a hacer más sencillo el cambio de billetes de 500 euros, para que aflore el dinero negro y así se estimule el consumo. Que lo iban a vigilar mucho menos que ahora para que se cambiaran los billetes sin temor y así luchar contra la crisis. Hay que recordar que los Bin Laden suponen el 65% del efectivo en circulación en España, y que uno de cada cuatro billetes de este tipo que hay en la UE se encuentra en España.


Ay, Ministro mío (porque Sebastián fue mi Ministro, aunque fuera poquito tiempo), tú y yo podríamos haber hecho cosas grandes. Ya sabes, estoy disponible para ser tu asesora.



Hoy... es un día más Chaouen que nunca...





5 comentarios:

Queens dijo...

Jejeje yo también me retrase un mes al nacer, está claro que queriamos ser cancer pero cancer especiales.

Un besazo

cerillasGaribaldi dijo...

En el bulevar no hay muchos billetes de esos, pero se está de bonito...

¿Cómo va tu bonitismo?

Besos, Bob

Microalgo dijo...

Yo no he visto uno en mi vida. Está claro que nunca llegaré a nada, económicamente hablando.

Pero ¿y lo que me río, mientras?

Kika... dijo...

queens... ¿Crees que el hecho de llegar tarde a nuestro propio nacimiento puede tener algo que ver con que ahora seamos taaaan puntuales?

bob... y qué importa si no hay billetes, lo importante es que todo sea bonito. Sí, sigo en el bonitismo ansioso (mañana tengo un examen y ya me ves, sin pegar ojo) pero bonitismo al fin y al cabo...

microalgo... ríase, que eso sí que es importante...

muchos besos a todos,
K

Queens dijo...

Jejeje seguramente si, es algo que deberian estudiar los cientificos, jajaja.

Un besazo

Q