11 octubre, 2008

Cinco ayeres


Yo no quiero que quieras con los cinco sentidos:

con el gusto y el tacto eres bien recibido…

Mañana o ayer, Georgina


(la canción, en su myspace)



1.

Ayer escribí en un papelito blanco (tamaño post-it pero sin pegamento por detrás):


El Paseante es capaz de transformar los sentimientos en palabras, las palabras en imágenes y las imágenes de nuevo en sentimientos. El aire en aliento, el aliento en cuerpo y el cuerpo en vísceras. Sin esfuerzo. No sé si esa habilidad me gusta o me da miedo.

Me gusta. Mucho. Animalmente, supongo.



2.

Ayer estuve enfadada y triste por primera vez en mucho tiempo. No me preocupaba demasiado estarlo, aunque sí un poco que se me notara. En el fondo me fastidia que la voz sólo se me tranquiliza y se vuelve más suave y bonita cuando estoy cabreada con el mundo. Decía que no me preocupaba estar triste, porque a estas alturas es normal (dos exámenes la semana que viene, mucho que hacer y una sensación de bloqueo terrible), ni tampoco estar enfadada, al fin y al cabo tenía mis motivos. Y eso que en cuanto me pidió perdón (a este Sun-Tzu no se le cae esa palabra de la boca, sabe que no soy capaz de resistirme) me olvidé de todo, aunque no puedo prometer que hoy, cuando le vea, pueda aguantarme las ganas de darle una patada en los huevos. Es ahí donde se la daría.



3.

Ayer, como estaba tristecilla, me cobré una pieza del alijo secreto de mi madre y la hermaníssima. Tres onzas de chocolate: la primera me la comí despacito, como si no tuviera más. Las dos segundas, con ansiedad. No podía imaginarme que relatar eso como uno de los momentos más interesantes de mi día me haría contraer diversas obligaciones deliciosamente onerosas. Seamos precisos: mucho más deliciosas que onerosas.



4.

Ayer dije que se me da mucho peor la imagen en movimiento que la fija. ¿Cómo se posa cuando debes moverte? Entonces no es posar, es interpretar. La Locutora dice que me ve potencial, yo no me lo veo por ninguna parte (no soy de plano-secuencia, creo que soy más de foto fija), aunque en el fondo me hace gracia porque ya hace mucho tiempo que decidí – eso no fue ayer – que sólo puedo intercambiar imágenes a título gratuito.



5.

Ayer el Paseante decía que leer poesía es mucho más difícil que leer prosa. Porque hay que leerse los espacios en blanco que van de una página a otra.


2 comentarios:

Silverado dijo...

(Con respecto al punto 5)Estoy de acuerdo con una salvedad:

Lo más dificil de este mundo es leer el Ulises de James Joyce (mi récord está en 112 páginas).

Kika... dijo...

Touchée, Silverado. Tienes toda la razón. Leer el Ulises de Joyce supera todo lo anterior. Yo no le conseguido, aunque no me quita el sueño, que conste.

muchos besos
y mucha poesía,
K