28 octubre, 2008

canción de odio


todas mis pertenencias

caben en una cesta


mi sensación de pertenencia a ti


se escapa entre los nervios

de mimbre


líquido nocturno apenas contenido


quiero odiar, estoy tan segura

detestarte es lo que procede


en esta

promiscuidad de olvidos y certezas


qué importa lo que sienta

qué importa lo que sientas



De Canciones por encargo.



Nota al margen... retiro lo de la desaparición del Paseante... me acaban de enviar una oreja suya desde lo más profundo de la selva colombiana... acabo de descubrir que en mi vida tengo una Ingrid Betancourt que ha decidido perderse por el Retiro... o por el Parque de María Luisa, que para el caso...

2 comentarios:

cerillasGaribaldi dijo...

Si alguna vez pudiera escribir poesía lo haría con cosas bonitas, no malgastaría mi lápiz con detestos.

Si alguna vez empezara un puzzle, lo haría a las seis de la mañana.

Si alguna vez me fuera de vinillos lo haría con las gambiteras.

Cosas profundas y cosas profanas, todas ellas del mundo de los sueños, del mundo de Gaiman.

Kika... dijo...

sabes lo que pasa, Bob? que a veces a las canciones de amor les tiene que acompañar una de odio. creo que ambos conceptos están muy cerca.

aunque no sé si se nota (creo que sí), tampoco fui capaz de odiar demasiado...

vivan los vinilos (ya contaré algún día lo de mi colección) y los vinillos (ya sabes que soy gambitera de honor)

besos
y vasos
(de vino)
K