16 septiembre, 2008

Writer’s block

- Hace mucho tiempo que no escribo nada – dice él, no se sabe si mirando al vaso o a la barra. – Nada en absoluto.


- Cuando uno no escribe, tiene que pensar por qué. Lo que pasa es que casi nunca lo hacemos porque los exámenes de conciencia dan mucho miedo. La conclusión casi siempre es la misma: o algo no funciona en tu mundo exterior… o algo no funciona en tu mundo interior… - ella fue bajando el tono para que el jazz engullera lo que decía.


- Sí, supongo que sí.


- ¿Qué le pasa a tu realidad? ¿No te inspira? ¿No funciona?


- No me inspira demasiado, y lo que me ocurre, tampoco puedo contarlo.


- Pues invéntatelo. – le espeta ella, como si fuera tan sencillo inventar en vacío, inventar desde ninguna parte – O escribe y guárdalo en un cajón. A lo mejor lo sacas dentro de diez años y entonces te parece buenísimo.


- No puedo inventar. Lo mío es la autobiografía, supongo. La autobiografía sexual, concretamente. La autobiografía sexual auténtica – él remarca cada una de las tres últimas palabras, pero no con intención, sino con algo que es un vendaval de pena acumulada y alcohol.


- Eso son tres restricciones – ella extiende pulgar, índice y corazón de la mano derecha – Autobiográfico, sexual, verdadero. No te mueves ni hacia lo verosímil, que sería lo suyo, sino que te exiges la realidad, la acotas sólo por el sexo, como si no hubiera nada más que mereciera la pena contar. Y lo que merece la pena contar, no lo cuentas porque alguien podría leerlo, escucharlo y aplicando tus propias claves sabría que hablas de un polvo y que era verdad. De ahí a las incómodas preguntas del cuándo, por qué y quién, sobre todo el con quién, hay apenas un milímetro. Demasiadas explicaciones, y tú en la trampa de tu propio estilo literario, si es que eso es un estilo literario. Además, no tiene demasiado mérito contar sólo la verdad.


- Lo que no tiene mérito es inventárselo todo. Eso sería demasiado fácil.


- No debe de serlo tanto. ¿No decías que no puedes hacerlo?



Writer’s block… (o fobia a la página en blanco, o parón creativo) es la imposibilidad temporal de comenzar a escribir o continuar escribiendo, habitualmente debida a la falta de inspiración o creatividad… yo siempre recomiendo algo muy sencillo para combatirlo: vivir. Parece una tontería, pero es fundamental.


4 comentarios:

Jaco dijo...

¿También se te da bien la prosa?
No paras de sorprenderme, y eso es un lujo que agradezco que me permitas.

Hasta muy pronto (que me voy ya)
Un beso

Kika... dijo...

Ohhh Jaco, pásalo muy bien y ya me contarás todo!!!! Que quiero detalles!!!

muchos besitos
K

Microalgo dijo...

Es decir, el Mal de Montano.

No sé si hay uno para los que hacen música...

(Como palabra de entrada me ha salido "olpuaj". Suena feísimo, oiga).

Kika... dijo...

Sí, sí que lo hay, pero no sé cómo se llama. Será el bloqueo del músico o algo así.

(a mí siempre me salen palabras de verificación que parecen nombres de medicamento...)

besos y magia un poco microscópicos...
K