29 septiembre, 2008

Mandaditos





En Almería se llaman mandaos, y en Madrid, recados, pero son exactamente lo mismo. Se trata de esas cosas que hay que hacer antes de que el mundo acabe, porque el fin de la civilización occidental no puede pillarte con:


a) las piernas sin depilar

b) la impresora en el servicio de reparación

c) un traje en el tinte

d) el encargo del herbolario en el herbolario

e) el coche sin lavar

f) todas las anteriores

g) ninguna de las anteriores


Los mandaditos son odiosos. Cada uno de ellos está en una punta de la ciudad, y además hay que ir con el coche, porque tienes que cargar la impresora y no te la vas a llevar en el metro con todas las piernas pegadas tras haber ido a depilarte a la cera y sujetando la bolsita de papel del herbolario con los dientes, mientras te repites a ti misma que sin tu propóleo y tu echinácea no eres un ser humano.


Hacer mandados propios es un horror, pero al menos son tuyos, y te tienes que aguantar. Pero el súmmum de la tortura doméstica es hacerle recados a otra persona. No me extraña que haya gente dispuesta a pagar por tener a alguien que les haga los encargos. Es igual que cuando nuestros padres nos mandaban a recogerles sus recaditos y nos daban cinco duros, lo que pasa es que es en plan profesional.


Porque si algo tienen en común estas espantosas tareas es que todas cuestan dinero. Tienes que aflojar la pasta de manera constante: una mañana de recados te cuesta más que una noche de juerga. La impresora, 41,50, el tinte, 6,90 y del herbolario y la cera ni hablamos. Mira que cobrar por hacer sufrir… la dolorosa de la depilación es siempre una dolorosa en condiciones.


Así que el fin del mundo, de suceder mañana, me pilla depilada, con la impresora en perfecto estado de revista, cero prendas en la tintorería y el coche como una patena (siempre y cuando los pájaros cagones de mi barrio tengan clemencia).


Pero no puedo asegurar que el apocalipsis me encuentre con la ropa interior emparejada, el pijama recién cambiado, la lavadora puesta, la batería del móvil cargada y los archivadores del temario ordenados.


Al final va a ser mejor que el fin del mundo no suceda hoy. Y haciendo buena la maldición que afirma que el día que ligas es justo cuando llevas las bragas más espantosas y estás sin depilar, hoy tampoco me toca…


Bueno, a lo mejor sí. Eso, por mucha maldición que haya, nunca se sabe...


[ja ja ja]




2 comentarios:

Queens dijo...

Hoy en vez de recaditos he tenido el día de tareitas, ufff menos mal que como estoy en fase bonito jajaja

Besos sonrientes

Q

Kika... dijo...

sí, lo de las tareítas tiene lo suyo también...

... pero el mode bonito lo supera todo, ¿verdad?

te quiero mucho y gracias por el chaparrón de ayer...

besis
K