04 septiembre, 2008

La última cena del condenado a muerte

El día antes del examen me siento un poco como los condenados del Corredor. Trato de darme todos los caprichos, o al menos aquellos a los que puedo acceder: he ido al spa del gimnasio de la hermaníssima (me ha vuelto a prestar la tarjeta), me he comprado un gorro de baño nuevo porque el mío se rompió inexplicablemente, una sombra de ojos que no necesitaba y una cartera que sí que me hacía falta.


Los días antes de los exámenes se te viene la vida encima. Todo molesta, y no exagero. Molesta que te hablen, molesta que te digan que no te pongas nerviosa, moles especialmente que te traten de meter entre ceja y ceja no se qué chorrada sobre no alimentar los monstruos que viven dentro. No sé dentro de qué, sé que viven, no los alimento. Y no estoy para que alguien desde una posición presuntamente superior me recuerde que no es el momento de desesperarme.


La desesperación es un lujo que no puedo permitirme.


Un lujo que no puedo permitirme en esta oposición que no es de esas de Segunda Regional, ni de Liga. Es la Champions. La jodida Champions de los exámenes públicos, un animal que tiene los dientes romos de merendarse personas como yo. Por eso tengo el cuerpo lleno de metralla, para ser dura de tragar al menos, para que el miedo de cristales rotos sirva para algo.


La vida entera se te pasa ante los ojos. Desfilan, vívidas y correosas, las imágenes del último año, algunas feas como derivadas parciales, otras bellas, tan bellas que no desearía olvidar ni un olor, ni una palabra, ni un lugar. Ni las sensaciones.


Se entremezclan un chico que me hablaba en una calle de Chueca, convencido de que era mejor que él, que aquel que me ocupaba entera y me sorprendió marcándome mucho más de lo que jamás pensé que lo haría, con recuerdos de cibernéticos juegos que no pueden ser inocentes. Letras gastadas, talleres abandonados, cafés en la calle Princesa, miles de proyectos. Intentar a duras penas no perder la ilusión, aunque muchas veces te des cuenta de que es la ilusión la que parece tratar de zafarse de ti. Ahora sé que nunca voy a dejar que eso ocurra.


Lo peor del año es haber sido manipulada y darme cuenta tarde. Debí sospechar, aunque el principio fue tan asfixiantemente bonito que no daba lugar a la desconfianza. Más tarde, ya no pude hacer nada. Nada. Que fue exactamente, por lo visto, lo que le dejé dentro.


Mientras tanto, entre las pesadillas espantosas en las que no me da tiempo a terminar el examen, cancelan todas las convocatorias o me persigue un monstruo con la cabeza del Ministro, el cuerpo de Jean-Claude Van Damme (que siempre me ha dado mucho miedito) y la nariz de Letizia Ortiz.


Ya sé la ropa que llevaré mañana al Corredor de la muerte (así lo llamamos los opositores, en un rapto de buenrollismo), he preparado los bolsos (tengo que llevar dos) y he elegido mi cena, como los condenados.


Me quedo con todos vuestros los besos, abrazos y mensajes, ya sabéis quiénes sois. Sabía que esto era duro, pero es mucho mejor con vosotros.


Me dais mucha fuerza. Y eso que yo pensaba que siempre me iba a sobrar. Pero ahora estoy segura de que nunca está de más.



La banda sonora de la oposición… Ani DiFranco, Alla This…y, of course…






6 comentarios:

Anónimo dijo...

suerte y mucha magia!!!
besos carlos C.

Jaco dijo...

¡Muchísima suerte!

cerillasGaribaldi dijo...

Haya pasado lo que haya pasado, que nos tienes en ascuas, te queremos lo mismo o más, con nuestro ojo quemado, que el misto está muy seco y saltaban las chispas que daban gusto. Casi me quedo sin ojo, pero lo paró el párpado. La edad no perdona, tanto el fósforo como yo tenemos ya una tirada y nos hemos desacostumbrado el uno al otro. Eso sí, hay momentos que no se olvidan y este.... ha sido especial.

Te dedico las chispas de fósforo que ya no existen, que son tesoros irrepetibles, son tesoros Garibaldi.

Agur, Ignacio

Microalgo dijo...

¿Cómo que suerte?

¡¡JUSTICIA!!

Duro y a la cabeza. Ya nos cuenta.

Besotes.

piedra_de_sol dijo...

Toda la energía positiva del mundo para ti, maga!!

Besos y música,
Jara

Kika... dijo...

Perdonadme todos!

Ayer acabé tan machacada que no me imaginaba que me pasaría la noche DESPUÉS del examen sin dormir!!!! Qué horror!

Aún no se sabe nada, aunque no salí disgustada... el miércoles será el examen oral, aunque no creo que se sepa nada aún. Pero he sobrevivido (ya lo dudaba) y ha sido gracias al apoyo de todos!!!

Ya lo digo siempre, si en mi opo se valorara a la persona con mejores amigos... yo habría aprobado el primer año que me presenté...

muchos besos, muchas gracias y mucha magia,
K