20 septiembre, 2008

Feliz otra vez





Y no, no la he visto pasar

No es un avión a motor, no es un barquito de vela

Y no, no me ha vuelto a llamar

No es una carta de amor, no es un pepito de crema…

Felicidad, Dr. Sapo



Anoche me dijeron que se me notaba feliz. Y eso que cuando me miraban pensé que sonreían apenados por mi manera de bailar, que parece mentira que sea hermana de bailarina, porque a veces parezco un injerto de drag-queen y pato mareado. La alegría quizá pueda falsificarse: en realidad no lo sé porque nunca lo he intentado, pero me da esa sensación. Sin embargo, es imposible hacer ver que se es feliz sin serlo. Se puede ser alegre y estar alegre, pero en el fondo sólo se puede ser feliz. El verbo aquí no es un detalle sin importancia.


Lady K me ha dicho esta tarde que también le gusta verme así. Que yo solía ser una persona muy feliz, y últimamente lo era mucho menos. Ella tiene razón, y yo, mis motivos para estar como estaba. Parece una tontería, pero la felicidad es buena para mi salud física y mental, y para la de la gente que me rodea. Me siento mágica, liviana, como si volara o al menos fuera capaz de caminar a veinte centímetros del suelo. Levito con una sonrisa y la vida se me vuelve videoclip, un video de pop facilón en el que las letras de las canciones son sencillas y los estribillos, pegadizos. En el que lo triste no deprime, sino que permite ver lo bello que tiene dentro.


Un momento de esos en los que Dominique de Villepoint me dice que es mi fan, y yo a él que yo sí que soy fan suya. Mi flacofavorito me llama flaca, la bella L me abraza, la hermaníssima se encuentra a sí misma repitiendo que me quiere mucho más frecuentemente de lo habitual, Henar sólo me ve con mucho que ganar y Lady K me vuelve a ver con quince años, nerviosa. Me recomienda que no lleve la chaqueta vaquera, y yo le hago caso.


El chico de la mesa de al lado hace que lee un libro, pero sé que finge. Escucha nuestra conversación con una atención muy mal disimulada.


- Mira que si todo empieza a ir bien ahora… todo de golpe, Kika…


Si es que soy una persona feliz. Lo que pasa es que casi se me había olvidado cómo se hacía. Así que he escrito en el libro de oro de mi vida que no tengo que dejar que nadie manipule mis emociones, haciéndome presa del síndrome de no importar, de darle igual a todo el mundo. No.


He recordado cómo soy. Soy feliz y brillante, tan enorme que tengo ganas de gritar. De gritar que sí, que vuelvo a latir, a amar, a ver las cosas de color de rosa porque es mi color favorito, a patinar mientras hago ruido de cascabeles.


Y lo más importante. La kikafelicidad es un suceso independiente de cómo me vaya. De esa manera, no es contingente ni pasajera. Es absoluta. Es una manera de vivir.


Es mi manera de vivir. No podré perdonarme que casi la olvido.


3 comentarios:

Silvichi dijo...

Me alegro de que seas tan facil y de que lo vivas tan intensamente y sepas valorarlo.

No todos sabemos hacerlo cuando nos va bien, lo obviamos y solo nos acordamos cuando lo perdemos.

Sigue asi.

Besos

cerillasGaribaldi dijo...

Como siempre, adoro tu kikafelicidad y tu libertad y para que no las pierdas nunca hay una canción de Sisa, canción pop pero no facilona, de las que se te van metiendo cuanto más la oyes, como todas las de Sisa, y que se llama Visca la LLibertat.
Para tu libertad:

http://www.goear.com/listen.php?v=2989a67

Besos, Bob

Kika... dijo...

Silvichi, me he propuesto no olvidarlo. Cuesta mucho, no te lo voy a ocultar, pero es mucho mejor...

Bob... bella canción de nuevo! Viva la libertad (es taaaan importante para poder ser feliz...)

besos y magia a los dos,
K