25 septiembre, 2008

Fast forward

Si alguien me hubiera dicho que cosas así ocurren, le habría creído, cómo no, porque siempre he pensado que la vida tiene una habilidad especial para sorprender, siempre y cuando nos dejemos. Pero le habría creído muy poquito, con timidez, casi con eso que los niños pequeños llaman susto, que es menos que el miedo pero mucho más que la intranquilidad o el resquemor.

Si alguien me hubiera dicho que existen coincidencias, casualidades, intersecciones como esta, habría recordado al hombre gato, que decía siempre que las casualidades no existen, y dos minutos después habría dicho que no puede ser otra cosa que la casualidad. Mis argumentos favoritos: esos que parecen estirarse como una goma elástica para terminar devolviéndote al punto de partida.

A mucha mayor velocidad, eso sí.

Yo a esto no lo llamo casualidad, lo llamo magia. Prácticamente magia, porque no tiene otra explicación. Quería contarlo, aunque no puedo contarlo. Quiero ilusionarme, aunque me ilusione rápido y eso incremente las posibilidades de accidente cardiovascular.

Me gustaría darle al
fast forward, eso sí, porque soy impaciente, me persigue ese defecto que sólo he logrado afinar un poco, desbastándome el carácter con escaso éxito. Pero hay que esperar: para hacer, ver y contar.

Esperaré.

Por primera vez en mi vida, esperaré con ganas.

(de la nevera, pero muy propio)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

pues claro que sí, la magia existe y todo lo demás (que tenemos la suerte de ver a veces)...pues también!
besos, L feliz

Lilith dijo...

Hace un montón que no te leo, no por falta de ganas, sino por falta de tiempo... Parece que las cosas tienen un color mejor en Kikel?
Besos mayas.

Kika... dijo...

Lfeliz... definitivamente existe, claro que sí. Aunque creo que si no la vemos, hay que hacerla. Si se tiene varita, es suficiente con un flick...

Lilith... como ya te decía en Facebook, Kikel vuelve a ser como siempre. Y eso es genial.

besos y magia,
K