27 septiembre, 2008

Bonito


Qué fácil es ser de otro mundo

cuando te paras quieto un segundo…

Holgazanear, Paco Bello



Llego a casa de Lady K y sólo puedo pronunciar una frase:

- Qué bonito, ¿verdad?


La única neurona que me quedaba se me ha cortocircuitado y sólo sabe decir bonito. Estoy afásica por bonitismo, y lo más interesante es que todo me parece bonito de verdad. No es que haya cambiado la manera en la que me miran las calles, ni tampoco necesariamente la manera en la que las miro yo, pero la felicidad existencial hace que todo sea mejor. Estoy empezando a pensar en organizar un movimiento mundial como el de los abracionistas (así llamo yo a los que van por la calle con un cartel de abrazos gratis), se llamaría el de los felicistas, suena fatal eso, no sé…


El bonitismo va mucho más allá del felicismo. Más bien es la guinda de un pastel enorme, con su nata y sus almendras picadas y sus fideos de azúcar de colorines. Se manifiesta por la utilización indiscriminada y casi abusiva de la palabra bonito, término que de pronto es aplicable a todo. Y eso en mi vida no es tan normal, el felicismo me lleva más a utilizar mágico, increíble, genial o perfecto.


Bonito es pasear Malasaña con Lady K, ella que dice que llevará las plumas de pavo real en la mano cuan ángel custodio (es lo que tiene hacer tocados con plumas). reírnos en el probador de una tienda porque ella afirma que se está probando un vestido que sólo sirve para arrancar tomates de las matas, reírnos aún más al comprobar que somos clientas vip (bueno, no sé si vip, más bien boop) en el italiano de la Plaza de San Ildefonso (por cierto, han cambiado el sentido de la circulación en la plaza, casi nos metemos en dirección contraria), y llegar al Búho Real, cuartel general de los PacoBellistas el último viernes del mes.


Y claro, allí, con B. y Lady K, yo sólo podía decir que el concierto era… bonito. Y lo fue. Parecía como si Paco se hubiera traído la maleta de las canciones felices y tranquilas y las hubiera desplegado todas en mitad de la calle. Tengo que reconocer que estaba preocupada, Lady K está blandita (si me permites que lo diga, no entro en los motivos, que eso es tu vida, maidarlin), y sabemos que un concierto de Paco Bello en el que empiece con una de desamor y te coloque otra de nostalgia, te llega al tuétano y… Así que le dije a Lady K que veríamos a Paco si me prometía que se emocionaría, pero sin entristecerse. Que nos conocemos.


No hizo falta, porque salieron todas las canciones felices. Con deciros que empezó con Hazme reír, para después desgranar todos los gritisjís, desde Aquello era el río, hasta los consabidos Ya ves tú y No sabes cuánto te he querido. Aderezado con Robinson Patético, y el público quiere cantar, y Holgazanear.


Y No me importaría.


Un mensaje que es poesía.


Dos bises porque nadie quería que terminara algo tan… bonito.


Lo mejor, cuando a las doce le pregunté a Lady K si le gustaban mis pendientes.

- Sí, ya te he dicho a las cuatro de la tarde que eran preciosos. Pero como no te enteras… aunque la verdad, puesta a estar de alguna manera, te prefiero así.


Pues así me quedo.


Qué bonito, ¿verdad?


Viva la afasia selectiva.



Post scriptum… estoy pensando en terminar El estanque de tormentas, pero no tengo título nuevo… y sin título…


2 comentarios:

cerillasGaribaldi dijo...

Bonita es la vida y en el bulevar ya es la leche...

Besos, Bob

Kika... dijo...

sí, además hay que repetirlo insistentemente. qué bonito, qué bonito...

(en nuestro caso, con pasear por el bulevar es suficiente)

miles de besos
Suze